Domingo, 30 de Abril del 2017
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Mensaje de Mons. Pedro Barreto Jimeno S.J.,
arzobispadodehuancayo.org/?idt=10&id=2252&web=documentos
Monseñor Moisés Ramos Guija,
Profeta y Evangelizador en su propia tierra.
Nació en Yauli, La Oroya, un 4 de setiembre de 1927. Hijo de una familia muy católica, con una madre que pronto quedó viuda, con 8 hijos, a quienes supo educar Cristianamente. Tres de ellos sacerdotes, Moisés y Víctor ya están en la presencia de Dios y Rolando, religioso salesiano aquí presente.
Moisés era una persona de buen humor, jovial y campechano. Leal y solidario. Humilde y generoso. Cercano, como Jesús, con aquellos que sufrían y experimentaban la exclusión social. Vivía pobremente, sin ninguna ostentación, de manera sobria y austera. Estudió la primaria en una escuela particular; la secundaria en el pre Seminario San Teodoro de Huánuco, la filosofía y teología en el Seminario Mayor de Santo Toribio de Mogrovejo de Lima. Obtuvo la licenciatura en la Pontificia Facultad de Teología de Lima. Se ordenó sacerdote en Huancayo el seis de enero de 1952. Estudió un diplomado en Roma sobre pastoral en 1960; un diplomado especial sobre Países en Desarrollo Institucional en 1969. Licenciado en Ciencias Sociales y Ciencias Políticas en 1970 por la Universidad de Lovaina, Bélgica. Diplomado en Pastoral en el Instituto Pastoral Latinoamericana (IPLA), Quito, Ecuador en 1972 y Diplomado en Pastoral Catequística en el Instituto Católico de París, Francia en 1977. Trabajó varios años en el Seminario Mayor San Pío X, en el Colegio San Pío X; como párroco en Chilca, Chupaca, Concepción, de la Virgen del Carmen en el área rural de Umuto en El Tambo y en Nuestra Señora de Fátima, además de otros cargos de responsabilidad pastoral en el Arzobispado. También, fue testigo histórico de la creación de la Diócesis de Huancayo el 18 de diciembre de 1944; igualmente, cuando el Papa Pío XII la elevó a la categoría de Arzobispado el 30 de junio de 1966. Fue fundador del Seminario Mayor “San Pío X” y del Colegio “San Pío X”, siendo su primer director. También fue protagonista en el primer Congreso Eucarístico Diocesano, en el primer Sínodo y especialmente en el Congreso Eucarístico Nacional de 1965. Monseñor Moisés Ramos Guija, fue Vicario General de la Arquidiócesis de Huancayo por más veinte años. Fue el sacerdote de confianza de los obispos/Arzobispos Daniel Figueroa Villón, Mariano Jacinto Valdivia, Eduardo Picher, Emilio Vallebuona, José Ríos, Pedro Barreto y recientemente con Carlos Salcedo. Deja la impronta evangélica de un sacerdote diocesano, centrado en Jesús, entregado hasta el final de su vida al servicio de Cristo y de su querida Iglesia Arquidiocesana de Huancayo. Se distinguía por su intenso espíritu de trabajo pastoral. Acompañaba, muy de cerca, a los que iban a contraer matrimonio o a los jóvenes y niños para su confirmación o su bautismo en la Parroquia Nuestra Señora de Fátima en el Tambo. Hace menos de dos meses, el 18 de noviembre, estuvo presente en la concelebración Eucarística donde se ordenaron tres sacerdotes, los Presbíteros Frans Tocas, Carlos Bravo y Gonzalo Arce. Me llamó la atención que, con gran unción, impuso sus manos sobre los nuevos sacerdotes. El largo y tierno abrazo a cada uno de ellos, fue una despedida y una muestra más de su gran corazón sacerdotal y amor a la Iglesia Arquidiocesana de Huancayo. Como Simeón, al tener en sus brazos al niño Jesús, Moisés pudo decir con sus gestos: Ahora Señor puedes dejar que tu servidor muera en paz porque mis ojos han visto a tres jóvenes sacerdotes diocesanos… El seis de enero pasado, cumplió sesenta y cinco años de sacerdocio. Estaba en la unidad de cuidados intensivos, con la cordial presencia de su hermana Lourdes y familiares cercanos. Agradecemos atención del personal médico en el Hospital de ESSALUD. En esta Eucaristía, ante sus restos mortales, agradecemos a Dios el gran regalo de su larga y fructuosa vida sacerdotal en su entorno familiar, eclesial y social. Como Arzobispo Metropolitano de Huancayo, en nombre de Monseñor Carlos Alberto Salcedo, Obispo Auxiliar y Vicario General de la Arquidiócesis, de los sacerdotes diocesanos, religiosos, religiosas y laicos, expreso mi reconocimiento y gratitud a Monseñor Moisés Ramos Guija por el valioso testimonio de entrega a la misión evangelizadora de la Iglesia Arquidiocesana de Huancayo, especialmente en las diversas parroquias donde ejerció su ministerio pastoral, especialmente en su última misión, en la comunidad Parroquial de Nuestra Señora de Fátima. En marzo del 2016 en una entrevista que le hicieron el periodista le preguntó: ¿Cuál es su mensaje al dejar el cargo de Vicario General? -En estos más de 60 años de sacerdocio, el mundo ha cambiado, entonces el clero tiene que responder de una manera mucho más comprometida que antes. El sacerdote ya no es el padre del pueblo en el sentido tradicional, es más, un hermano que camina en medio de una sociedad que piensa de diferentes formas para irradiar el Evangelio de Jesús. Hoy debemos trabajar de la mano con los campesinos, estudiantes, niños, jóvenes, familias, ancianos y enfermos. Esta es nuestra misión: “Caminando juntos, mostramos la misericordia de Dios”. El dos de diciembre pasado un diario de Huancayo ponía como titular: Sacerdote reúne todas sus fuerzas para seguir celebrando la Misa. Como subtítulo afirmaba: Moisés Ramos Guija está con salud afectada pero continuó oficiando la liturgia. Y comentaba esta noticia: “Celebraba una misa de bautizo y primera comunión de las niñas del albergue Ana Maria Gelicich de Huancayo y pese a que tenía un micro de apoyo, apenas se le podía escuchar. El sacerdote de 89 años, Moisés Ramos Guija, ex Vicario General de la Arquidiócesis de Huancayo pidió disculpas a los asistentes, porque la voz se le apagaba por una severa afección bronquial y pese a ello hizo denodados esfuerzos para continuar y terminar. “Mi voz se está apagando. Yo tenía una voz más fuerte. Para otra vez será”, dijo durante la liturgia tratando de explicar lo que le pasaba. A los feligreses también les llamó la atención un parche que tenía el sacerdote en la cabeza por haber sufrido un desmayo unos días antes. Moisés fue un sacerdote ejemplar. Su testimonio queda como un grato recuerdo de una vida entregada a Dios y a la Iglesia. Jesús salió a su encuentro y le ha dicho: Ven, bendito de mi Padre; toma posesión del reino preparado para ti desde la creación del mundo; porque estuve hambriento y me diste de comer, sediento y me diste de beber… (Mt.25,31 ss) Su ejemplo nos compromete a vivir nuestro lema de este año 2017: “Avancemos como Iglesia. Apoyemos todos”. Querido Moisés, hermano, amigo y sacerdote de Cristo, ¡descansa en paz!
Huancayo, 11 de enero 2017 Mons. Pedro Barreto Jimeno, S.J. Arzobispo de Huancayo
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