Miércoles, 28 de Febrero del 2024
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DISCÍPULOS MISIONEROS
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Ascensión del Señor (ciclo A): 1 de junio del 2014

Hch 1,1-11  -  Ef 1,17-23  -  Mt 28,16-20

 

DISCÍPULOS MISIONEROS

   Los funcionarios del templo acusan a Jesús de impostor (Mt 27,62).

Sin embargo, al enterarse que su sepulcro está vacío, sobornan a los

soldados para que mientan; además, ellos se llevan bien con Pilato,

representante del imperio romano que domina y explota (Mt 28,1ss).

   Muy diferente el camino que el Resucitado exige a sus seguidores:

volver a Galilea para enviarlos, desde allí, a una misión universal,

que consiste en hacer que todos los pueblos sean sus discípulos;

asegurándoles también que estará con ellos hasta el fin del mundo.

 

Los discípulos de Jesús vuelven a Galilea

   Todo empezó en Galilea. Se trata de una región no solo pagana,

sino también marginada y despreciada por los judíos de la capital.

Fue desde allí que Jesús anunció la Buena Noticia del Reino de Dios:

Los pueblos que andaban en tinieblas han visto una gran luz,

y una luz brilló para los que vivían en sombras de muerte (Mt 4,16).

Por eso, a las mujeres que habían ido al sepulcro, Jesús les dice:

No teman, avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, allí me verán

   Volver a Galilea, significa seguir los pasos del Profeta de Nazaret:

-Anunciar a los pobres que el Reino de Dios les pertenece,

 y serán saciados los que tienen hambre y sed de justicia. 

-Dar a los ciegos la capacidad de ver, a los sordos de oír,

 a los mudos de hablar, a los paralíticos de levantarse y caminar.

-Saber compartir para que todos tengan el pan de cada día.

-Tocar y sanar leprosos, dejando de lado los prejuicios de impureza.

-Acoger y comer con publicanos, pecadores, prostitutas.

-Defender la dignidad de los indefensos, de las mujeres, de los niños.

   Desde los pobres, despojados de la tierra donde nacieron, salvemos

la vida de nuestra casa común, la madre tierra. Que no predominen

los intereses del capitalismo salvaje que destruye las fuentes de vida.

Las generaciones futuras tienen derecho a recibir un mundo habitable,

y no un planeta destruido y con recursos naturales agotados (DA,471).

 

Que todos los pueblos sean mis discípulos

   Jesús, desde una montaña, se dirige a sus seguidores y les dice:

Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos,

bautícenlos… y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he mandado.

   Hacer discípulos de Jesús es hacer lo mismo que Él hizo: Subir

a una montaña, pasar toda la noche orando, llamar a los que Él quiso

para que vivan con Él, y luego enviarlos a predicar y sanar enfermos.

   Bautizados en el nombre del Padre -compasivo y misericordioso-

significa que somos sus hijos y, en consecuencia, que todos nosotros

somos hermanos. Solo así podemos decir: Padre nuestro

   Bautizados en el nombre del Hijo significa vivir un encuentro

personal con Él, participar de su destino, y estar dispuestos a cargar

con la cruz y a morir por Él, como dice San Pablo: Estoy crucificado

con Cristo y ahora no vivo yo, es Cristo quien vive en mí (Gal 2).

   Bautizados en el nombre del Espíritu Santo -Defensor, Espíritu

de la verdad- significa que debemos dejarnos animar y conducir

por Él, que es Padre amoroso del pobre como lo proclama la liturgia,

para solidarizarnos con los hombres y mujeres que sufren. 

   Los discípulos de Jesús debemos practicar sus enseñanzas,

como lo hicieron los primeros creyentes que tenían una sola alma

y un solo corazón… no había entre ellos ningún necesitado (Hch 4).

¿Qué nos impide, hoy, construir una sociedad más justa y fraterna?

 

Jesús está con nosotros todos los días

   Esta Buena Noticia atraviesa todo el Evangelio de Mateo.

   Cuando el Ángel del Señor se aparece en sueños a José, le dice:

No temas recibir a María como tu esposa… Ella dará a luz un hijo…

Le llamarán Emmanuel, que significa: Dios con nosotros (Mt 1).

   Hablando a sus discípulos sobre el perdón, Jesús les dice: Donde

hay dos o tres reunidos en mi nombre, yo estoy allí en medio de ellos;

está con nosotros dándonos fuerza para seguir adelante (Mt 18).

   Jesús está presente en la Eucaristía: Tomen y coman esto es mi

cuerpo… Tomen y beban éste es el cáliz de mi sangre… (Mt 26).

   ¿De qué sirve dar preferencia a los adornos superfluos del templo

y a los objetos del culto divino, cuando el mismo Jesús, presente en

sus hermanos pobres, no tiene pan, bebida, vestido y casa? (Mt 25).

   El Resucitado está con nosotros hasta el fin del mundo (Mt 28),

infundiéndonos la certeza de que la vida triunfará.         

J. Castillo A. 

 

NO CERRAR EL HORIZONTE

Ocupados solo en el logro inmediato de un mayor bienestar y atraídos por pequeñas aspiraciones y esperanzas, corremos el riesgo de empobrecer el horizonte de nuestra existencia perdiendo el anhelo de eternidad. ¿Es un progreso? ¿Es un error?

Hay dos hechos que no es difícil comprobar en este nuevo milenio en el que vivimos desde hace unos años. Por una parte, está creciendo en la sociedad humana la expectativa y el deseo de un mundo mejor. No nos contentamos con cualquier cosa: necesitamos progresar hacia un mundo más digno, más humano y dichoso.

Por otra parte, está creciendo el desencanto, el escepticismo y la incertidumbre ante el futuro. Hay tanto sufrimiento absurdo en la vida de las personas y de los pueblos, tantos conflictos envenenados, tales abusos contra el Planeta, que no es fácil mantener la fe en el ser humano.

Sin embargo, el desarrollo de la ciencia y la tecnología está logrando resolver muchos males y sufrimientos. En el futuro se lograrán, sin duda, éxitos todavía más espectaculares. Aún no somos capaces de intuir la capacidad que se encierra en el ser humano para desarrollar un bienestar físico, psíquico y social.

Pero no sería honesto olvidar que este desarrollo prodigioso nos va ‘salvando’ solo de algunos males y de manera limitada. Ahora precisamente que disfrutamos cada vez más del progreso humano, empezamos a percibir mejor que el ser humano no puede darse a sí mismo todo lo que anhela y busca.

¿Quién nos salvará del envejecimiento, de la muerte inevitable o del poder extraño del mal? No nos ha de sorprender que muchos comiencen a sentir la necesidad de algo que no es ni técnica ni ciencia ni doctrina ideológica. El ser humano se resiste a vivir encerrado para siempre en esta condición caduca y mortal.

Sin embargo, no pocos cristianos viven hoy mirando exclusivamente a la tierra, Al parecer, no nos atrevemos a levantar la mirada más allá de lo inmediato de cada día. En esta fiesta cristiana de la Ascensión del Señor quiero recordar unas palabras de aquel gran científico y místico que fue Theilhard de Chardin: Cristianos, a solo veinte siglos de la Ascensión, ¿qué habéis hecho de la esperanza cristiana?

En medio de interrogantes e incertidumbres, los seguidores de Jesús seguimos caminando por la vida, trabajados por una confianza y una convicción. Cuando parece que la vida se cierra o se extingue, Dios permanece. El misterio último de la realidad es un misterio de Bondad y de Amor. Dios es una Puerta abierta a la vida que nadie puede cerrar.

 

José Antonio Pagola (2014)

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