Viernes, 14 de Junio del 2024
$('#sl1').before('<div id="nav1">').cycle({
    fx: 'fade',
    speed: 300,
    timeout:  7950,
   	pager:  '#nav1'     }); 
Archivo Documentario de la Conferencia Episcopal Peruana
Archivo Documentario de la Conferencia Episcopal Peruana
Archivo de Prensa de la Conferencia Episcopal Peruana
Archivo de Prensa de la Conferencia Episcopal Peruana
+ homilias mensajes
CONOCER Y AMAR A JESÚS
arzobispadodehuancayo.org/?idt=12&id=1216&web=homilias-mensajes

XXI Domingo, Tiempo Ordinario, ciclo A: 24 agosto 2014

Is 22,19-23  -  Rom 11,33-36  -  Mt 16,13-20

 

CONOCER Y AMAR A  JESÚS

   Jesús y sus discípulos están en la región de Cesarea de Filipo,

ciudad edificada por Herodes en honor del emperador César Augusto;

se trata del homenaje de un ‘rey títere’ que le debe su puesto a Roma.

    Allí, un pequeño grupo de discípulos van a confesar abiertamente

que Jesús de Nazaret es: el Profeta… el Mesías… el Hijo de Dios

que vino a este mundo para anunciar el Reino de Dios y su justicia.

 

Jesús es el Profeta

   Cuando Jesús les pregunta: ¿Quién dice la gente que soy yo?,

la respuesta que dan es muy variada: Unos dicen que Juan Bautista…

otros que Elías… otros que Jeremías… o uno de los profetas.

Para la gente sencilla que ha oído sus enseñanzas y ha visto sus obras,

Jesús se sitúa en la línea de los grandes profetas del Pueblo de Dios,

encarnando las principales características de todo profeta, a saber:

*Renunciar: Juan el Bautista, la voz que clama en el desierto, viste

un manto de camello, se alimenta de langostas y miel silvestre (Mt 3).

   Jesús, por su parte, a un escriba que quiere seguirle le dice:

Las zorras tienen madrigueras, las aves del cielo nidos,

pero el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza (Mt 8).

*Denunciar: El profeta Elías denuncia al rey Ajab de Samaría

por haber asesinado a Nabot para robarle sus tierras (1Re 21).

   Jesús, en varias ocasiones, denuncia a las autoridades religiosas:

por observar el descanso sabático a costa de la vida de los enfermos,

por devorar los bienes de las viudas so pretexto de largas oraciones,

o por haber convertido el templo en una cueva de ladrones (cf. Mt 23).

*Anunciar: Jeremías es consagrado profeta desde el seno materno,

para arrancar y derribar y, sobre todo, para edificar y plantar (Jer 1).

   Jesús, desde Galilea, anuncia que está cerca el Reino de Dios

Viviendo pobre entre los pobres, tiene autoridad moral para anunciar:

que los pobres, afligidos, misericordiosos, perseguidos… son felices;

y que son benditos los que dan de comer a los que tienen hambre.

 

Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios

   Después, Jesús pregunta: Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?

Fue entonces cuando Simón Pedro, en nombre de todos ellos, dice:

Tú eres el Mesías… Tú eres el Hijo de Dios vivo…

*Tú eres el Mesías. En esa época muchos judíos esperaban un Mesías

(=Cristo, Ungido) triunfalista que los iba a liberar del yugo romano.

Incluso sus discípulos tenían esa mentalidad, pues las veces que Jesús

anuncia su pasión y muerte, ellos le reprenden como hace Pedro…

se ponen muy tristes… o andan buscando los primeros puestos

   Muy diferente el camino que sigue Jesús: ser un Mesías-Servidor,

como lo anunció Isaías: Miren a mi Servidor, a quien sostengo;

mi elegido, a quien prefiero. Sobre Él he puesto mi Espíritu

para que lleve la justicia a todas las naciones (Is 42).

Jesús sabía que poniendo su vida al servicio de los insignificantes,

iba a cuestionar los privilegios de quienes dominan y oprimen.

Sabía también que por ese camino le iban a perseguir y, de hecho,

fiel a la misión que el Padre le encomendó, muere crucificado.

Este es el precio que Jesús pagó por vivir como un simple servidor:

El Hijo del Hombre no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida.

Y su resurrección es la respuesta del Padre a la fidelidad de su Hijo.

*Tú eres el Hijo de Dios. Al oír este título, en vez de mirar el cielo,

miremos la tierra y caminemos con Jesús de Belén hasta el Calvario.

   Jesús que pasó su vida haciendo el bien y sanando a los enfermos,

fue condenado a morir crucificado como un peligroso delincuente.

Colgado en la cruz, Jesús se siente abandonado incluso por el Padre:

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Sin embargo, en este momento de abandono renace la esperanza;

en efecto, el centurión romano y la tropa que custodiaban a Jesús

exclaman: Verdaderamente este hombre es el Hijo de Dios.

   Hoy en día, si queremos encontrar a Jesús, el Hijo de Dios,

no lo ‘ocultemos’ con adornos superfluos ni con objetos preciosos;

pues, ¿de qué sirve adornar el altar con lienzos bordados de oro,

si niegas al mismo Señor el vestido necesario para cubrir su desnudez?

Busquemos a Jesús en los rostros sufrientes de hombres y mujeres,

es allí donde el Hijo de Dios está presente y puede ser encontrado.

Hay que buscarlo también en los que entregan su vida generosamente,

pues no hay amor más grande que dar la vida por sus amigos (Jn 15).

J. Castillo A.

 

QUÉ DECIMOS NOSOTROS

   También hoy nos dirige Jesús a los cristianos la misma pregunta que hizo un día a sus discípulos: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? No nos pregunta solo para que nos pronunciemos sobre su identidad misteriosa, sino también para que revisemos nuestra relación con Él. ¿Qué le podemos responder desde nuestras comunidades?

   ¿Conocemos cada vez mejor a Jesús, o lo tenemos “encerrado en nuestros viejos esquemas aburridos” de siempre? ¿Somos comunidades vivas, interesadas en poner a Jesús en el centro de nuestra vida y de nuestras actividades, o vivimos estancados en la rutina y la mediocridad?

   ¿Amamos a Jesús con pasión o se ha convertido para nosotros en un personaje gastado al que seguimos invocando mientras en nuestro corazón va creciendo la indiferencia y el olvido? Quienes se acercan a nuestras comunidades, ¿pueden sentir la fuerza y el atractivo que tiene para nosotros?

   ¿Nos sentimos discípulos y discípulas de Jesús? ¿Estamos aprendiendo a vivir con su estilo de vida en medio de la sociedad actual, o nos dejamos arrastrar por cualquier reclamo más apetecible para nuestros intereses? ¿Nos da igual vivir de cualquier manera, o hemos hecho de nuestra comunidad una escuela para aprender a vivir como Jesús?

   ¿Estamos aprendiendo a mirar la vida como la miraba Jesús? ¿Miramos desde nuestras comunidades a los necesitados y excluidos con compasión y responsabilidad, o nos encerramos en nuestras celebraciones, indiferentes al sufrimiento de los más desvalidos y olvidados: los que fueron siempre los predilectos de Jesús?

   ¿Seguimos a Jesús colaborando con Él en el proyecto humanizador del Padre, o seguimos pensando que lo más importante del cristianismo es preocuparnos exclusivamente de nuestra salvación? ¿Estamos convencidos de que el modo de seguir a Jesús es vivir cada día haciendo la vida más humana y más dichosa para todos?

   ¿Vivimos el domingo cristiano celebrando la resurrección de Jesús, u organizamos nuestro fin de semana vacío de todo sentido cristiano? ¿Hemos aprendido a encontrar a Jesús en el silencio del corazón, o sentimos que nuestra fe se va apagando ahogada por el ruido y el vacío que hay dentro de nosotros?

   ¿Creemos en Jesús resucitado que camina con nosotros lleno de vida? ¿Vivimos acogiendo en nuestras comunidades la paz que nos dejó en herencia a sus seguidores? ¿Creemos que Jesús nos ama con un amor que nunca acabará? ¿Creemos en su fuerza renovadora? ¿Sabemos ser testigos del misterio de esperanza que llevamos dentro de nosotros?

José Antonio Pagola (2014)

 

 

 

+ Otras Noticias
+ Agenda Arquidiocesana
ENLACES
ENLACES
Calendario
    Junio 2024
  • D
  • L
  • M
  • M
  • J
  • V
  • S
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
  • 11
  • 12
  • 13
  • 14
  • 15
  • 16
  • 17
  • 18
  • 19
  • 20
  • 21
  • 22
  • 23
  • 24
  • 25
  • 26
  • 27
  • 28
  • 29
  • 30
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ARZOBISPADO DE HUANCAYO © 2024
Dir. Jr. Puno # 430 - Hyo. Telef. - Fax: +51 064 239189
e-mails:arzohyo@gmail.com - Secretaria
      arzocomunicacion@gmail.com - Oficina de Comunicaciones
Area Contactenos - Comunicaciones