Miércoles, 28 de Febrero del 2024
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JESÚS VINO A SALVARNOS
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Santa María, Madre de Dios, ciclo B: 1º de enero del 2015

Num 6,22-27  -  Gal 4,4-7  -  Lc 2,16-21

 

JESÚS VINO A SALVARNOS

   Quienes promueven consumo, desigualdad, injusticia; solo buscan

amontonar dinero, destruyendo la vida humana y la madre tierra.

Las consecuencias están a la vista: niños golpeados por la miseria…

jóvenes desorientados… campesinos expulsados de sus tierras…

obreros explotados… ancianos marginados y abandonados

   Muy diferente la misión de Jesús el Salvador: sana a los enfermos,

da de comer a los hambrientos, acoge y perdona a los pecadores…

 

Los pastores van de prisa a Belén

   Según el Evangelio de Lucas, el Ángel del Señor se aparece,

no a los sacerdotes del templo, ni a los fariseos y maestros de la ley;

sino a unos pastores que pasan la noche cuidando sus ovejas.

Ellos al escuchar la Buena Noticia del nacimiento de Jesús,

van de prisa a Belén y encuentran al niño acostado en un establo.

En este niño está presente Dios como Salvador, Mesías, Señor

ciertamente, los caminos de Dios no son como los nuestros (Is 55,8).

   Tratándose de pastores y ovejas, escuchemos a Jesús que dice:

Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja las noventa

y nueve, y va en busca de la extraviada hasta encontrarla? (Lc 15).

   En otra ocasión, Jesús se presenta como el verdadero Pastor  

de su pueblo: El ladrón solo viene para robar, matar y destruir.

Pero yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.

Yo soy el buen pastor que da su vida por las ovejas (Jn 10,10s).

   Durante la última cena, después de lavar los pies a sus discípulos,

Jesús les dice: Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien.

Si yo, que soy el Maestro y el Señor, les he lavado los pies,

también ustedes deben lavarse los pies unos a otros (Jn 13,13ss).

   Hoy, hace falta seguir el ejemplo de Jesús pobre y servidor,

dejando de lado el narcisismo que solo mira la propia imagen

y no ve la imagen de Dios impresa en el rostro de los otros,

especialmente de los más débiles y necesitados (Papa Francisco).

 

María, madre de Jesús y madre nuestra

   Mientras Jesús enseña a la multitud, una mujer alza la voz

y exclama: Feliz la mujer que te dio a luz y te crió.

Sin quitar méritos a su madre, Jesús amplia esta felicidad a todos

los que escuchan la Palabra de Dios y la practican (Lc 11,27s).

Al respecto, María después de escuchar el mensaje del ángel Gabriel,

dice: Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí tu palabra.

Por eso, precisamente, por su fidelidad y entrega a la Palabra de Dios

le seguimos diciendo: Bendita eres entre las mujeres.

   Durante aquella boda en Caná de Galilea, María le dice a su hijo

Jesús: No tienen vino. Luego, dirigiéndose a los servidores añade:

Hagan todo lo que Él le diga. Gracias a esta intervención, Jesús hace

su primera señal milagrosa y sus discípulos creen en Él (Jn 2).

Desde entonces, María como buena madre nos sigue invitando:

a escuchar las enseñanzas de su Hijo Jesús y a ponerlas en práctica,

a comprometernos con los necesitados siendo simples servidores.

   María acompaña a su Hijo Jesús desde Belén hasta el Calvario.

Con el corazón atravesado de dolor, escucha el testamento de Jesús:

Mujer, ahí tienes a tu hijo… Hijo, ahí tienes a tu madre (Jn 19,25ss).

María está presente allí donde la muerte es semilla de una nueva vida,

espera lo imposible, o mejor, por su fe hace posible lo imposible.

Por su corazón pasan tristezas y gozos, angustias y esperanzas.

Como toda madre: observa… escucha… y medita en su corazón.

 

Al niño le ponen por nombre Jesús

   Dios realiza una alianza con Abraham, haciendo de él -a pesar

de sus noventa y nueve años- padre de una multitud de pueblos.

Para pertenecer al pueblo de Dios, los varones deben circuncidarse.

  José y María, fieles a la tradición religiosa de su pueblo, al octavo

día del nacimiento del niño -rostro humano de Dios- van a Jerusalén;

allí circuncidan al niño y le ponen por nombre Jesús (=Dios salva).

   En la Biblia, nombre y persona es lo mismo. Por eso, S. Pablo dice:

Dios exaltó a Jesús y le dio un nombre que está sobre todo nombre,

para que ante el nombre de Jesús, todos doblen las rodillas,

y todos proclamen que Jesucristo es el Señor (Flp 2,9-11).

    Que Dios infunda en nuestros corazones el Espíritu de su Hijo,

para que vivamos como hijos de Dios y hermanos entre nosotros.

Esta es la Felicidad que les deseo para el Año Nuevo 2015

J. Castillo A.

 

H O Y

   Lucas concluye su relato del nacimiento de Jesús indicando a los lectores que María guardaba todas estas cosas meditándolas en su corazón. No conserva lo sucedido como un recuerdo del pasado, sino como una experiencia que actualizará y revivirá a lo largo de su vida.

   No es una observación gratuita. María es modelo de fe. Según este evangelista, creer en Jesús Salvador no es recordar acontecimientos de otros tiempos, sino experimentar hoy su fuerza salvadora, capaz de hacer más humana nuestra vida.

   Por eso, Lucas utiliza un recurso literario muy original. Jesús no pertenece al pasado. Intencionadamente va repitiendo que la salvación de Jesús resucitado se nos está ofreciendo ‘HOY’, ahora mismo, siempre que nos encontramos con Él. Veamos algunos ejemplos.

   Así se nos anuncia el nacimiento de Jesús: Os ha nacido hoy en la ciudad de David un Salvador. Hoy puede nacer Jesús para nosotros. Hoy puede entrar en nuestra vida y cambiarla para siempre. Con Él podemos nacer a una existencia nueva.

   En una aldea de Galilea traen ante Jesús a un paralítico. Jesús se conmueve al verlo bloqueado por su pecado y lo sana ofreciéndole el perdón: Tus pecados quedan perdonados. La gente reacciona alabando a Dios: Hoy hemos visto cosas admirables. También nosotros podemos experimentar hoy el perdón, la paz de Dios y la alegría interior si nos dejamos sanar por Jesús.

   En la ciudad de Jericó, Jesús se aloja en casa de Zaqueo, rico y poderoso recaudador de impuestos. El encuentro con Jesús lo transforma: devolverá lo robado a tanta gente y compartirá sus bienes con los pobres. Jesús le dice: Hoy ha llegado la salvación a esta casa. Si dejamos entrar a Jesús en nuestra vida, hoy mismo podemos empezar una vida más digna, fraterna y solidaria.

   Jesús está agonizando en la cruz en medio de dos malhechores. Uno de ellos se confía a Jesús: Jesús, acuérdate de mí cuando estés en tu reino. Jesús reacciona inmediatamente: Hoy estarás conmigo en el paraíso. También el día de nuestra muerte será un día de salvación. Por fin escucharemos de Jesús esas palabras tan esperadas: descansa, confía en mí, hoy estarás conmigo para siempre.

   Hoy comenzamos un año nuevo. Pero, ¿qué puede ser para nosotros algo realmente nuevo y bueno? ¿Quién hará nacer en nosotros una alegría nueva? ¿Qué psicólogo nos enseñará a ser más humanos? De poco sirven los buenos deseos. Lo decisivo es estar más atentos a lo mejor que se despierta en nosotros. La salvación se nos ofrece cada día. No hay que esperar a nada. Hoy mismo puede ser para mí un día de salvación.   

José Antonio Pagola (2012)

 

 

 

 

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