Miércoles, 22 de Noviembre del 2017
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EL BAUTISMO ES UN NUEVO NACIMIENTO
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Bautismo de Jesús, ciclo C: 10 de enero del 2016

Is 40,1-5. 9-11  -  Tito 2,11-3,7  -  Lc 3,15-16. 21-22

 

EL BAUTISMO ES UN NUEVO NACIMIENTO

  En el Evangelio de hoy, hay dos Buenas Noticias sobre Jesús:

*La primera Buena Noticia la hace el profeta Juan cuando dice:

Viene uno y Él les bautizará con Espíritu Santo y fuego.

*Luego, mientras Jesús es bautizado, ora, y el Espíritu Santo

desciende sobre Él, y una voz le dice: Tú eres mi Hijo amado.

*Y nosotros, ¿qué testimonio damos de nuestro bautismo?

 

Él les bautizará con el Espíritu Santo y fuego

   La misión del profeta Juan es preparar la venida de Jesús.

Para ello, Juan recorre la región del río Jordán y predica

un bautismo de arrepentimiento para el perdón de los pecados.

   Y como todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías,

el profeta del desierto responde diciendo: yo les bautizo con agua

Y, al mismo tiempo, les exige dar frutos de una sincera conversión:

compartir el pan con el hambriento… vestir al que está desnudo…

cobrar lo justo… no maltratar ni hacer denuncias falsas… (Lc 3,7ss).

   A continuación, Juan anuncia: Viene uno con más autoridad que yo.

Él les bautizará con el Espíritu Santo y fuego (Lc 3,16). Ciertamente,

el agua lava… el fuego purifica… el Espíritu transforma, santifica

*La acción del Espíritu Santo está presente en la vida de Jesús:

-El Espíritu Santo desciende sobre Él mientras se bautiza (Lc 3,22).

-Jesús se deja llevar por el Espíritu Santo al desierto (Lc 4,1).

-Impulsado por el Espíritu Santo, Jesús vuelve a Galilea (Lc 4,14).

-Con la alegría del Espíritu Santo, Jesús alaba al Padre (Lc 10,21)…

Antes de su Ascensión, Jesús dice a sus discípulos: Juan bautizó con

agua, pero ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo (Hch 1,5).

Por su parte, S. Pablo escribe: Todos nosotros hemos sido bautizados

en un solo Espíritu para formar un solo cuerpo (1Cor 12,13).

*Sobre el fuego, Jesús dice: He venido a prender fuego en la tierra,

y, ¡cómo desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, y ¡qué angustia siento hasta que se cumpla (Lc 12,49s).

 

Tú eres mi Hijo amado, el predilecto

   Jesús siendo igual a Dios, se humilla, se hace servidor (Flp 2,6-11),

vive pobre entre los pobres, y se bautiza con el pueblo como uno más.

Mientras se bautiza… Jesús orael Espíritu Santo baja sobre Él

y una voz del cielo anuncia: Tú eres mi hijo amado, el predilecto

   Al respecto, tengamos presente lo que dijo Juan Pablo II, en 1994:

La Iglesia siente cada vez más fuerte el impulso del Espíritu Santo

a ser pobre entre los pobres, a recordar a todos la necesidad

de conformarse con el ideal de pobreza predicada y practicada

por Cristo, y a imitarlo en su amor sincero y concreto a los pobres.

   Para construir una sociedad humana, justa y fraterna, oigamos

a Jesús, el Hijo amado, que nos revela el verdadero rostro de Dios:

-Amen a sus enemigos, oren por sus perseguidores. Así serán hijos

del Padre de ustedes, que hace salir el sol sobre malos y buenos,

y hace caer la lluvia sobre justos y pecadores.

-Miren las aves del cielo: no siembran ni cosechan, sin embargo,

el Padre del cielo las alimenta. ¿No valen ustedes más que ellas?

-Sean misericordiosos como es misericordioso el Padre de ustedes.

 

Llamados a dar testimonio de nuestro bautismo

   ¿Cómo se explica que en países de tradición católica, como el Perú,

tengamos: injusticia, corrupción, violencia, narcotráfico, etc.?

   Muchas cosas cambiarían en nuestra sociedad, si los cristianos nos

esforcemos en vivir nuestro bautismo como un nuevo nacimiento,

amando a Dios y a nuestro prójimo. Este es el camino que nos lleva a:

-ser, de veras, oyentes y servidores de la Palabra de Dios…

-dar testimonio de nuestro bautismo con palabras y obras…

-ayudar a la gente sencilla a ver, oír, reflexionar, hablar, actuar…

-leer e interpretar los signos de los tiempos…

-crear una corriente de opinión inspirada en el Evangelio…

-proponer los valores del Reino como base de proyectos sociales…

-dar testimonio de Jesús, como lo hace el profeta Juan: Ahora mi

 alegría es grande, que Él crezca y yo disminuya (Jn 3,22ss). 

   Todos los bautizados estamos llamados a hacer realidad esta misión,

pues: La juventud no es solo la falta de arrugas y de canas.

La vejez no es solo la edad avanzada.

Bien saben ustedes que ser joven es tener una causa

a la que consagrar la propia vida (Dom Helder Camara, 1968).  

J. Castillo A.

 

INICIAR LA REACCIÓN

   Juan el Bautista no permite que la gente lo confunda con el Mesías. Conoce sus límites y los reconoce. Hay alguien más fuerte y decisivo que él. El único al que el pueblo ha de acoger. La razón es clara. El Bautista les ofrece un bautismo de agua. Solo Jesús, el Mesías, los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego.

   A juicio de no pocos observadores, el mayor problema de la Iglesia es hoy “la mediocridad espiritual”. La Iglesia no posee el vigor espiritual que necesita para enfrentarse a los retos del momento actual. Cada vez es más patente. Necesitamos ser bautizados por Jesús con su fuego y su Espíritu.

   Estos últimos años ha ido creciendo la desconfianza en la fuerza del Espíritu, y el miedo a todo lo que pueda llevarnos a una renovación. Se insiste mucho en la continuidad para conservar el pasado, pero no nos preocupamos de escuchar las llamadas del Espíritu para preparar el futuro. Poco a poco nos estamos quedando ciegos para leer los “signos de los tiempos”.

   Se da primacía a certezas y creencias para robustecer la fe y lograr una mayor cohesión eclesial frente a la sociedad moderna, pero con frecuencia no se cultiva la adhesión viva a Jesús. ¿Se nos ha olvidado que Él es más fuerte que todos nosotros? La doctrina religiosa, expuesta casi siempre con categoría premodernas, no toca los corazones ni convierte nuestras vidas.

   Abandonado el aliento renovador del Concilio, se ha ido apagando la alegría en sectores importantes del pueblo cristiano, para dar paso a la resignación. De manera callada pero palpable va creciendo el desafecto y la separación entre la institución eclesial y no pocos creyentes.

   Es urgente crear cuanto antes un clima más amable y cordial. Cualquiera no podrá despertar en el pueblo sencillo la ilusión perdida. Necesitamos volver a las raíces de nuestra fe. Ponernos en contacto con el Evangelio. Alimentarnos de las palabras de Jesús que son espíritu y vida.

   Dentro de unos años, nuestras comunidades cristianas serán muy pequeñas. En muchas parroquias no habrá ya presbíteros de forma permanente. Qué importante es cuidar desde ahora un núcleo de creyentes en torno al Evangelio. Ellos mantendrán vivo el Espíritu de Jesús entre nosotros. Todo será más humilde, pero también más evangélico.

   A nosotros se nos pide iniciar ya la reacción. Lo mejor que podemos dejar en herencia a las futuras generaciones es un amor nuevo a Jesús y una fe más centrada en su persona y su proyecto. Lo demás es más secundario. Si viven desde el Espíritu de Jesús, encontrarán caminos nuevos.

José Antonio Pagola (2013)

 

 

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