Miércoles, 22 de Noviembre del 2017
$('#sl1').before('<div id="nav1">').cycle({
    fx: 'fade',
    speed: 300,
    timeout:  4715,
   	pager:  '#nav1'     }); 
Archivo Documentario de la Conferencia Episcopal Peruana
Archivo Documentario de la Conferencia Episcopal Peruana
Archivo de Prensa de la Conferencia Episcopal Peruana
Archivo de Prensa de la Conferencia Episcopal Peruana
+ homilias mensajes
29º Domingo, Tiempo Ordinario, ciclo A: 22 de octubre del 2017
arzobispadodehuancayo.org/?idt=12&id=3269&web=homilias-mensajes


IMPUESTOS AL IMPERIO… Y AL TEMPLO


   Los discípulos de los fariseos y herodianos reconocen que Jesús:

-Es el Maestro que dice la verdad… -Enseña el camino de Dios…

-No se deja influenciar por nadie… -No se fija en las apariencias

   Así es Jesús. Vive al servicio del Reino de Dios y su justicia,

pues quiere que todos nosotros tengamos una vida digna y plena.


 

Maestro, ¿es lícito pagar impuestos?


   Esta vez, para acusar a Jesús, se han unido dos grupos enemigos:

-los fariseos (fanáticos religiosos que se consideran nacionalistas), y

-los herodianos (serviles al imperio romano y traidores a su pueblo).

Se asemejan a nuestros politiqueros: Se picotean pero se necesitan.

   Con la intención de acusarlo, se acercan y preguntan a Jesús:


Maestro, ¿es lícito pagar impuestos al César, o no?


Si dice “no”, Jesús puede ser acusado como subversivo (Lc 23,2).

Si responde “”, está en contra de su pueblo y del señorío de Dios.

   Sin embargo, Jesús los desenmascara llamándolos: ¡Hipócritas!;

pues llevan en la bolsa la moneda del imperio romano, donde se lee:

Tiberio César, Augusto, hijo del divino Augusto. Pontífice Máximo.

   Es un dinero divinizado que como el becerro de oro busca víctimas, sobre todo entre los pobres, obligados a pagar impuestos:  -a Roma,-al templo de Jerusalén, convertido en cueva de ladrones (Mt 21,13), y -a los sumos sacerdotes que viven en barrios residenciales.


   Mientras los hipócritas “creyentes” piensan que todo es dinero,

Jesús de Nazaret nos pide una opción radical frente a ese ídolo,

porque: No se puede servir a Dios y al dinero (Mt 6,24).


   En nuestros días, el Papa Francisco se atreve llamar terrorismo,


cuando en el centro de la economía mundial está el dios dinero

y no la persona, el hombre y la mujer… Luego, insiste diciendo:

Han desechado la maravilla de la creación, el hombre y la mujer,

y han puesto allí el dinero. Este es el terrorismo fundamental

contra toda la humanidad (viaje de Polonia a Roma, 31 julio 2016).


A Dios lo que es de Dios


   Aquellos hipócritas preguntan pagar… y Jesús responde devolver:

Lo del César devuélvanselo al César, y a Dios lo que es de Dios.

Desde entonces, esta respuesta ha tenido diversas interpretaciones.

   Muchas personas e instituciones se han servido de esa frase

para levantar un muro de separación entre: fe cristiana y política.

De esta manera nuestra fe quedaría encerrada en la sacristía,

como algo privado, sin voz ni voto en lo social y en el bien común.

   La respuesta del Maestro Jesús, va a la raíz del problema:

Dios y el emperador romano no están en el mismo nivel.

Dios tiene exigencias que superan las de cualquier autoridad terrenal.

El emperador no puede atribuirse competencias que son de Dios, pues  

la gloria de Dios consiste en que el hombre y la mujer tengan vida.

   Devolver al César su moneda significa denunciar a los corruptos

que se aprovechan del poder… para perpetuar la pobreza y la miseria.

   Al respecto meditemos en este texto del Deuteronomio (30,15ss):

Pongo delante de ti: la vida y la felicidad, la muerte y la desdicha.

Hoy tomo como testigos contra ustedes al cielo y a la tierra;

te pongo delante bendición y maldición.

Elige la vida, y vivirás tú y tu descendencia, amando al Señor tu Dios, escuchando su voz, uniéndote a Él, porque de eso depende tu vida.

   Sobre este tema, los Santos Padres han hablado con mucha claridad:

*¿Es que se va a llamar ladrón a quien desnuda al que está vestido

y habrá que darle otro nombre al que no viste al desnudo…?

-Del hambriento es el pan que tú tienes.

-Del desnudo es el abrigo que tienes guardado en el armario.

-Del descalzo es el zapato que se está pudriendo en tu poder.

-Del necesitado es el dinero que tienes enterrado (S. Basilio,330-379).

*Tratándose del entierro de un rico, S. Juan Crisóstomo (349-407)

escribe: Los que contemplan su palacio no dejarán de decir:

-Con cuántas lágrimas se ha edificado esta mansión.

-Cuántos huérfanos se han quedado desnudos.

-Cuántas viudas han sufrido el abandono.

-Cuántos obreros han sido privados de su salario.

   ¿De qué sirven ciertas celebraciones religiosas… si no acogemos

a las personas pobres que son imágenes de Dios (Gen 1,26s)?

¿Seguimos a Jesús? ¿Practicamos el Evangelio que anunció?  J.C.A


LOS POBRES SON DE DIOS


   A espaldas de Jesús, los fariseos llegan a un acuerdo para prepararle una trampa decisiva. No vienen ellos mismos a encontrarse con Él. Les envían a unos discípulos acompañados por unos partidarios de Herodes Antipas. Tal vez, no faltan entre estos algunos poderosos recaudadores de los tributos para Roma.


   La trampa está bien pensada: ¿Es lícito pagar impuestos al César o no?. Si responde negativamente, le podrán acusar de rebelión contra Roma. Si legitima el pago de tributos, quedará desprestigiado ante aquellos pobres campesinos que viven oprimidos por los impuestos, y a los que Él ama y defiende con todas sus fuerzas.


   La respuesta de Jesús ha sido resumida de manera lapidaria a lo largo de los siglos en estos términos: Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Pocas palabras de Jesús habrán sido citadas tanto como éstas. Y ninguna, tal vez, más distorsionada y manipulada desde intereses muy ajenos al Profeta, defensor de los pobres.


   Jesús no está pensando en Dios y en el César de Roma como dos poderes que pueden exigir cada uno de ellos, en su propio campo, sus derechos a sus súbditos. Como todo judío fiel, Jesús sabe que a Dios le pertenece la tierra y todo lo que contiene, el orbe y todos sus habitantes (salmo 24). ¿Qué puede ser del César que no sea de Dios? Acaso los súbditos del emperador, ¿no son hijos e hijas de Dios?


   Jesús no se detiene en las diferentes posiciones que enfrentan en aquella sociedad a herodianos, saduceos o fariseos sobre los tributos a Roma y su significado: si llevan “la moneda del impuesto” en sus bolsas, que cumplan sus obligaciones. Pero Él no vive al servicio del Imperio de Roma, sino abriendo caminos al Reino de Dios y su justicia.


   Por eso, les recuerda algo que nadie le ha preguntado: Dad a Dios lo que es de Dios. Es decir, no deis a ningún César lo que solo es de Dios: la vida de sus hijos e hijas. Como ha repetido tantas veces a sus seguidores, los pobres son de Dios, los pequeños son sus predilectos, el Reino de Dios les pertenece. Nadie ha de abusar de ellos.


   No se ha de sacrificar la vida, la dignidad o la felicidad de las personas a ningún poder. Y, sin duda, ningún poder sacrifica hoy más vidas y causa más sufrimiento, hambre y destrucción que esa dictadura de una economía sin rostro y sin un objetivo verdaderamente humano que, según el papa Francisco, han logrado imponer los poderosos de la Tierra. No podemos permanecer pasivos e indiferentes acallando la voz de nuestra conciencia en la práctica religiosa.


José Antonio Pagola (2014)

 

 

+ Otras Noticias
+ Agenda Arquidiocesana
ENLACES
ENLACES
Calendario
    Noviembre 2017
  • D
  • L
  • M
  • M
  • J
  • V
  • S
  •  
  •  
  •  
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
  • 11
  • 12
  • 13
  • 14
  • 15
  • 16
  • 17
  • 18
  • 19
  • 20
  • 21
  • 22
  • 23
  • 24
  • 25
  • 26
  • 27
  • 28
  • 29
  • 30
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ARZOBISPADO DE HUANCAYO © 2017
Dir. Jr. Puno # 430 - Hyo. Telef. - Fax: +51 064 239189
e-mails:arzohyo@gmail.com - Secretaria
      arzocomunicacion@gmail.com - Oficina de Comunicaciones
Area Contactenos - Comunicaciones