Viernes, 14 de Junio del 2024
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2º Domingo, Tiempo Ordinario, ciclo C: 20 de enero del 2019
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UNA BODA EN CANÁ DE GALILEA

   En aquella boda, Jesús manifiesta la gloria de Dios,

expresada simbólicamente en el abundante y mejor vino.

Se trata de que todos sus hijos e hijas tengan vida plena (Jn 10,10).

   También en esa boda se ve que el ritualismo de la religión judía,

se asemeja a las seis tinajas de piedra que están vacías.

 

La Madre de Jesús está allí

   Los especialistas de la religión judía habían impuesto a la gente,

normas y prácticas religiosas basadas en el temor.

Un ejemplo concreto son los ritos de purificación,

que solo benefician a los funcionarios del templo de Jerusalén.

   En este contexto, María -mujer pobre, llena de fe y amor- se dirige,

no al mayordomo de la fiesta, ni al novio, sino a su Hijo Jesús,

y le dice: No tienen vino, es decir, no tienen vida, ni amor, ni alegría.

Al mismo tiempo, pide a los servidores: Hacer lo que Él les diga.

   Hoy, vemos con preocupación el fracaso de muchos matrimonios,

y el abandonado en que viven los hijos de padres separados.

Vemos también que en muchos hogares y en la sociedad faltan:

amor y vida, gracia y santidad, verdad y libertad, justicia y paz.

   La madre de Jesús sigue mirando atenta nuestras necesidades,

y se preocupa cuando en nuestros hogares falta amor, vida, alegría.

Además, María lleva a Jesús nuestras carencias, principalmente,

nuestra falta: de amor a Dios… y de amor al prójimo

En la Anunciación, María exclama: Hágase en mí según tu palabra,

ahora nos sigue diciendo: Hagan todo lo que mi Hijo les dice.

Actuando así, la madre de Jesús sigue alabando a Dios porque:

Enaltece a los humildes… Colma de bienes a los hambrientos

   María, mujer y madre que simboliza la Comunidad cristiana,

está presente -al inicio y al final- de la vida pública de Jesús:

En Caná, Jesús le dice: Mujer, todavía no ha llegado mi hora.

En el Calvario, Jesús le dirá: Mujer, ahí tienes a tu hijo (Jn 19,26s).

Jesús y sus discípulos están invitados

   Jesús dice a los servidores: Llenen de agua las tinajas.

Luego añade: Saquen ahora y llévenlo al mayordomo de la fiesta.

*Llenar. Recordemos que las seis tinajas de piedra están vacías

Con Jesús llega la hora de introducir en la sociedad algo nuevo,

vivir los frutos del Espíritu: amor, alegría, paz, paciencia,

amabilidad, bondad, fidelidad, modestia, dominio propio (Gal 5,22s).

*Sacar. Se relaciona con la conversión, con el cambio de vida.   

Al respecto meditemos en las siguientes palabras de Jesús (Mt 13,52):

Todo maestro de la ley que se ha hecho discípulo del Reino de Dios,

se parece al dueño que saca de su tesoro cosas nuevas y antiguas.

*Llevar. Necesitamos poner vino nuevo en vasijas nuevas (Mc 9,22).

Para ello, hacen falta  mensajeros que salgan y lleven por todas partes

la Buena Noticia que es la misma persona de Jesús:

Conocer a Jesús es el mejor regalo que podemos recibir,

haberlo encontrado es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y

darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo (DA 32).

 

En Caná de Galilea, Jesús comienza sus signos,

manifiesta su gloria  y sus discípulos creen en Él

   Tengamos presente que la gloria de Jesús consiste en dar vida,

como se ve en los siguientes signos que realiza en varios lugares.

*Jesús va de nuevo a Caná de Galilea, donde un funcionario le dice:

Señor, ven pronto antes de que mi hijo muera.

Jesús le contesta: Puedes volver, tu hijo está vivo (Jn 4,46ss).

*Después, Jesús va a Jerusalén y -en la piscina de Betsaida-

le dice al paralítico: Levántate, toma tu camilla y camina (Jn 5,1ss).

*Es de noche y Jesús camina sobre las aguas agitadas del lago.

Al notar el miedo de sus discípulos, dice: Soy yo, no teman (Jn 6,16ss).

*En Galilea, Jesús comparte el pan con más de cinco mil personas…

Y cuando muchos de sus discípulos le abandonan, Pedro dice: Señor,

¿a quién acudiremos? Tú tienes palabras de vida eterna (Jn 6,68).

*En Jerusalén, después de sanar a un joven ciego de nacimiento,

Jesús dice a los fariseos: He venido a este mundo para un juicio,

para que los ciegos vean...  y los que ven, queden ciegos (Jn 9,39).

*En Betania, Jesús dice a Marta: Yo soy la resurrección y la vida,

el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; luego resucita a Lázaro.

Muchos judíos al ver lo que hace Jesús, creen en Él (Jn 11). J. Castillo

 

UN GESTO POCO RELIGIOSO

   Había una boda en Galilea. Así comienza este relato en el que se nos dice algo inesperado y sorprendente. La primera intervención pública de Jesús, el Enviado de Dios, no tiene nada de religioso. No acontece en un lugar sagrado. Jesús inaugura su actividad profética “salvando” una fiesta de bodas que podía haber terminado muy mal.

   En aquellas aldeas pobres de Galilea, la fiesta de las bodas era la más apreciada por todos. Durante varios días, familiares y amigos acompañaban a los novios comiendo y bebiendo con ellos, bailando danzas festivas y cantando canciones de amor.

   El Evangelio de Juan nos dice que fue en medio de una de estas bodas donde Jesús hizo su “primer signo”, el signo que nos ofrece la clave para entender toda su actuación y el sentido profundo de su misión salvadora.

   El evangelista Juan no habla de “milagros”. A los gestos sorprendentes que realiza Jesús los llama siempre “signos”. No quiere que sus lectores se queden en lo que puede haber de prodigioso en su actuación. Nos invita a que descubramos su significado más profundo. Para ello nos ofrece algunas pistas de carácter simbólico. Veamos solo una.

   La madre de Jesús, atenta a los detalles de la fiesta, se da cuente de que “no les queda vino” y se lo indica a su hijo. Tal vez los novios, de condición humilde, se han visto desbordados por los invitados. María está preocupada. La fiesta está en peligro. ¿Cómo puede terminar una boda sin vino? Ella confía en Jesús.

   Entre los campesinos de Galilea el vino era un símbolo muy conocido de la alegría y del amor. Lo sabían todos. Si en la vida falta la alegría y falta el amor, ¿en qué puede terminar la convivencia? María no se equivoca. Jesús interviene para salvar la fiesta proporcionando vino abundante y de excelente calidad.

   Este gesto de Jesús nos ayuda a captar la orientación de su vida entera y el contenido fundamental de su proyecto del Reino de Dios. Mientras los dirigentes religiosos y los maestros de la ley se preocupan de la religión, Jesús se dedica a hacer más humana y llevadera la vida de la gente.

   Los evangelios presentan a Jesús concentrado, no en la religión sino en la vida. No es solo para personas religiosas y piadosas. Es también para quienes se han quedado decepcionados por la religión, pero sienten necesidad de vivir de manera más digna y dichosa. ¿Por qué? Porque Jesús contagia fe en un Dios en el que se puede confiar y con el que se puede vivir con alegría, y porque atrae hacia una vida más generosa, movida por un amor solidario.

José Antonio Pagola (2013)

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