Jueves, 18 de Abril del 2024
$('#sl1').before('<div id="nav1">').cycle({
    fx: 'fade',
    speed: 300,
    timeout:  4220,
   	pager:  '#nav1'     }); 
Archivo de Prensa de la Conferencia Episcopal Peruana
Archivo de Prensa de la Conferencia Episcopal Peruana
Archivo Documentario de la Conferencia Episcopal Peruana
Archivo Documentario de la Conferencia Episcopal Peruana
+ homilias mensajes
5º Domingo de Cuaresma, ciclo A: 29 de marzo del 2020
arzobispadodehuancayo.org/?idt=12&id=5665&web=homilias-mensajes

 

YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA

   El Evangelio de Juan fue escrito a fines del siglo I,

y presenta a Jesús, Hijo del Padre, como poseedor de la vida eterna:

*Los muertos oirán la voz del Hijo de Dios y vivirán (Jn 5,25).

*Padre, la vida eterna consiste en que te conozcan a ti,

el único Dios verdadero y a tu enviado Jesús, el Cristo (Jn 17,3).

*Estas señales milagrosas se han escrito

para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios,

y creyendo tengan vida por medio de Él (Jn 20,31).

   El texto de hoy, narra la enfermedad y la muerte de Lázaro,

en relación a la Vida plena que Jesús nos ofrece.

  

Jesús dialoga con sus discípulos

   Jesús se ha retirado a la otra orilla del río Jordán (Jn 10,40),

porque las autoridades religiosas de Jerusalén le siguen amenazando.

   *Entre tanto, en Betania (que significa casa del pobre),

un amigo de Jesús que se llama Lázaro (=Dios ayuda) está enfermo;

y sus hermanas le mandan avisar: Señor, tu amigo está enfermo.

Jesús aprovecha esta oportunidad para decir a sus discípulos:

Esta enfermedad no ha de terminar en la muerte,

ha de servir para mostrar la gloria de Dios y la gloria de su Hijo.

Sabiendo que la gloria de Dios consiste en que el ser humano viva,

es lamentable que hay personas inconscientes y sin escrúpulos,

que comercializan con los enfermos y también con los entierros.

Jesús no tiene nada que ver con esos negocios… todo lo contrario,

denuncia a quienes devoran los bienes de los pobres (Mc 12,40).

   *Cuando Jesús dice a sus discípulos: Lázaro ha muerto,

de inmediato añade: Me alegro por ustedes para que crean.

Luego, decide ir a Betania, arriesgando su propia vida.

Como sus discípulos tienen miedo, Tomás anima a sus compañeros

diciéndoles: Vamos también nosotros a morir con Él. Ciertamente,

no hay amor más grande que dar la vida por sus amigos (Jn 15,13).

Jesús y sus discípulos llegan a Betania

   Cuando Jesús llega a Betania, Lázaro lleva cuatro días enterrado.

Muchos judíos han ido a la casa de Marta y de María para consolarlas.

Jesús también va, pero llevando esperanza: dar la Vida que Él posee.

*Al saber que Jesús llega, Marta (=señora) sale a recibirlo y le dice:

Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.

Pero lo que pidas a Dios, yo sé que Dios te lo concederá.

Jesús le anuncia: Yo soy la resurrección y la vida¿Crees tú esto?

Marta dice: Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios.

*María (=amada de Dios), al saber que Jesús le llama: se levanta

camina de prisaal ver a Jesús se postra a sus piesy llora.

*Jesús (=Dios salva), al ver llorar a María, se conmueve y llora.

   Sobre el llanto, el Papa Francisco dijo en Lampedusa (8 jul. 2013):

¿Quién de nosotros ha llorado por este hecho y por hechos como éste?

¿Quién ha llorado por la muerte de estos hermanos y hermanas?

¿Quién ha llorado por esas personas que iban en la barca?

¿Por las madres jóvenes que llevaban a sus hijos? ¿Por estos

hombres que deseaban algo para mantener a sus propias familias?

Somos una sociedad que ha olvidado la experiencia de llorar (…).

Pidamos al Señor la gracia de llorar por nuestra indiferencia,

de llorar por la crueldad que hay en el mundo, en nosotros,

también en aquellos que en el anonimato toman decisiones

socio-económicas que hacen posibles dramas como éste.

 

Jesús va al sepulcro de Lázaro

   Y, desde ese lugar, a través de gestos y palabras nos sigue diciendo:

*Quiten la piedraQuiten esos muros de injusticia y corrupción,

que levantan las personas y autoridades que dicen ser “creyentes”.

Quiten el abismo que hay entre los pocos ricos cada vez más ricos,

a costa de una multitud de pobres cada vez más pobres (Lc 16,19ss).

*Jesús ora: Te doy gracias, Padre, porque siempre me escuchas

Lo digo ahora para que la gente crea que Tú me enviaste.

*Luego dice: ¡Lázaro, sal afuera!...Salir, dejar de amontonar dinero.

Salir del negocio que se hace con la salud, la educación, el trabajo…

Salir de la industrialización salvaje y descontrolada (DA, 473).

*Cuando Lázaro sale con las manos y los pies atados, Jesús ordena:

Desátenlo y déjenlo caminarDesatar las ataduras de la indiferencia

para dar vida plena a los hermanos de Jesús (Mt 25).    Javier Castillo

 

UN PROFETA QUE LLORA

   Jesús nunca oculta su cariño hacia tres hermanos que viven en Betania. Seguramente son los que lo acogen en su casa siempre que sube a Jerusalén. Un día Jesús recibe un recado: nuestro hermano Lázaro, “tu amigo”, está enfermo. Al poco tiempo, Jesús se encamina hacia la pequeña aldea.

   Cuando se presenta, Lázaro ha muerto ya. Al verlo llegar, María, la hermana más joven, se echa a llorar. Nadie la puede consolar. Al ver llorar a su amiga y también a los judíos que la acompañan, Jesús no puede contenerse. También Él “se echa a llorar” junto a ellos. La gente comenta: ¡Cómo lo quería!.

   Jesús no llora solo por la muerte de un amigo muy querido. Se le rompe el alma al sentir la impotencia de todos ante la muerte. Todos llevamos en lo más íntimo de nuestro ser un deseo insaciable de vivir. ¿Por qué hemos de morir? ¿Por qué la vida no es más dichosa, más larga, más segura, más vida?

   El hombre de hoy, como el de todas las épocas, lleva clavada en su corazón la pregunta más inquietante y más difícil de responder: ¿Qué va a ser de todos y cada uno de nosotros? Es inútil tratar de engañarnos. ¿Qué podemos hacer? ¿Rebelarnos? ¿Deprimirnos?

   Sin duda, la reacción más generalizada es olvidarnos y “seguir tirando”. Pero, ¿no está el ser humano llamado a vivir su vida y a vivirse a sí mismo con lucidez y responsabilidad? ¿Solo a nuestro final hemos de acercarnos de forma inconsciente e irresponsable, sin tomar postura alguna?

   Ante el misterio último de nuestro destino no es posible apelar a dogmas científicos ni religiosos. No nos pueden guiar más allá de esta vida. Más honrada parece la postura del escultor Eduardo Chillida al que, en cierta ocasión, le escuché decir: De la muerte, la razón me dice que es definitiva. De la razón, la razón me dice que es limitada.

   Los cristianos no sabemos de la otra vida más que los demás. También nosotros nos hemos de acercar con humildad al hecho oscuro de nuestra muerte. Pero lo hacemos con una confianza radical en la Bondad del Misterio de Dios que vislumbramos en Jesús. Ese Jesús al que, sin haberlo visto, amamos y, sin verlo aún, le damos nuestra confianza.

   Esta confianza no puede ser entendida desde fuera. Solo puede ser vivida por quien ha respondido, con fe sencilla, a las palabras de Jesús: Yo soy la resurrección y la vida. ¿Crees tú esto? Recientemente, Hans Küng, el teólogo católico más crítico del siglo veinte, cercano ya a su final, ha dicho que para él morirse es: descansar en el misterio de la misericordia de Dios.     

José Antonio Pagola (2014)

 

 

+ Otras Noticias
+ Agenda Arquidiocesana
ENLACES
ENLACES
Calendario
    Abril 2024
  • D
  • L
  • M
  • M
  • J
  • V
  • S
  •  
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
  • 11
  • 12
  • 13
  • 14
  • 15
  • 16
  • 17
  • 18
  • 19
  • 20
  • 21
  • 22
  • 23
  • 24
  • 25
  • 26
  • 27
  • 28
  • 29
  • 30
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ARZOBISPADO DE HUANCAYO © 2024
Dir. Jr. Puno # 430 - Hyo. Telef. - Fax: +51 064 239189
e-mails:arzohyo@gmail.com - Secretaria
      arzocomunicacion@gmail.com - Oficina de Comunicaciones
Area Contactenos - Comunicaciones