Jueves, 29 de Octubre del 2020
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PAPA FRANCISCO: PARA REZAR BIEN DEBEMOS REZAR COMO SOMOS, SIN MAQUILLAR EL ALMA
Wednesday 14 de October del 2020
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El Papa Francisco animó en la Audiencia General de este miércoles 14 de octubre a “no maquillar el alma para rezar” sino ir al Señor “como somos, con las cosas bellas y con las cosas feas”.

 

“Y esto no lo olviden, para rezar bien debemos rezar como somos, no maquillados, no maquillar el alma para rezar: ‘Señor, yo soy así’. Ir al Señor como somos, con las cosas bellas, y con las cosas feas, que nadie conoce, pero que nosotros conocemos en el interior”, advirtió.

 

El Santo Padre continuó con su serie de catequesis sobre la oración, y hoy la dedicó al Libro de los Salmos “un libro compuesto solo de oraciones, libro que se ha convertido en patria, lugar de entrenamiento y casa de innumerables orantes” porque “comunica el ‘saber rezar’ a trave╠üs de la experiencia del dia╠ülogo con Dios”.

 

“En los salmos encontramos todos los sentimientos humanos: las alegri╠üas, los dolores, las dudas, las esperanzas, las amarguras que colorean nuestra vida”, destacó el Papa.

 

Además, el Pontífice citó el Catecismo de la Iglesia Católica que afirma que cada salmo “es de una sobriedad tal que verdaderamente pueden orar con e╠ül los hombres de toda condicio╠ün y de todo tiempo”.

 

Por ello, el Papa subrayó que “leyendo y releyendo los salmos, nosotros aprendemos el lenguaje de la oracio╠ün. Dios Padre, de hecho, con su Espi╠üritu los ha inspirado en el corazo╠ün del rey David y de otros orantes, para ensen╠âar a cada hombre y mujer co╠ümo alabarle, darle gracias, suplicarle, co╠ümo invocarle en la alegri╠üa y en el dolor, co╠ümo contar las maravillas de sus obras y de su Ley. En si╠üntesis, los salmos son la palabra de Dios que nosotros humanos usamos para hablar con E╠ül”.

 

En esta línea, el Santo Padre describió que en los salmos “no encontramos personas ete╠üreas, personas abstractas, gente que confunde la oracio╠ün con la experiencia este╠ütica o alienante. No” ya que “los salmos no son textos nacidos en la mesa, sino invocaciones, a menudo drama╠üticas, que brotan de la vida de la existencia”.

 

“En los salmos escuchamos las voces de orantes de carne y hueso, cuya vida, como la de todos, esta╠ü plagada de problemas, de fatigas, de incertidumbres. El salmista no responde de forma radical a este sufrimiento: sabe que pertenece a la vida. Sin embargo, en los salmos el sufrimiento se transforma en pregunta. Del sufrir al preguntar”.

 

De este modo, el Papa dijo que “entre las muchas preguntas, hay una que permanece suspendida, como un grito incesante que atraviesa todo el libro de lado a lado, una pregunta que también nosotros repetimos muchas veces: ‘¿Hasta cua╠ündo Señor? ¿Hasta cuándo?’” y añadió que “cada dolor reclama una liberacio╠ün, cada la╠ügrima pide invoca un consuelo, cada herida espera una curacio╠ün, cada calumnia una sentencia absolutoria”.

 

“Planteando continuamente preguntas de este tipo, los salmos nos ensen╠âan a no volvernos adictos al dolor, y nos recuerdan que la vida no es salvada si no es sanada. La existencia del hombre es un soplo, su historia es fugaz, pero el orante sabe que es valioso a los ojos de Dios, por eso tiene sentido gritar”.

 

En este sentido, el Santo Padre destacó que es importante recordarlo cuando vamos a rezar “vamos porque sabemos ser valiosos a los ojos de Dios y por eso voy a rezar… tú lo sabes, lo sabes incluso en el inconsciente, pero lo sabes. Es la gracia del Espíritu Santo dentro que te empuja a ir a esta sabiduría, que tú eres valioso a los ojos de Dios y por ello, vas a rezar”.

 

“La oracio╠ün de los salmos es el testimonio de este grito: un grito mu╠ültiple, porque en la vida el dolor asume mil formas, y toma el nombre de enfermedad, odio, guerra, persecucio╠ün, desconfianza... Hasta el ‘esca╠ündalo’ supremo, el de la muerte. La muerte aparece en el Salterio como la ma╠üs irracional enemiga del hombre: ¿que╠ü delito merece un castigo tan cruel, que conlleva la aniquilacio╠ün y el final? El orante de los salmos pide a Dios intervenir donde todos los esfuerzos humanos son vanos. Por esto la oracio╠ün, ya en si╠ü misma, es camino de salvacio╠ün e inicio de salvacio╠ün”, afirmó el Papa.


En esta línea, el Pontífice destacó que en los salmos “el dolor se convierte en relacio╠ün: grito de ayuda que espera interceptar un oi╠üdo que escuche. No puede permanecer sin sentido, sin objetivo” y agregó que “tambie╠ün los dolores que sufrimos no pueden ser solo casos especi╠üficos de una ley universal: son siempre ‘mis’ la╠ügrimas. Piensen en esto: las lágrimas no son universales, son ‘mis’ lágrimas, cada uno tiene las suyas, mis lágrimas, mi dolor me empuja a ir hacia adelante en la oración. Son mis lágrimas que nadie ha derramado nunca antes de mi. Muchos han llorado antes, pero mi dolor es mío, mi sufrimiento es mío”.

 

Por ello, el Papa explicó que “todos los dolores de los hombres para Dios son sagrados” porque “delante de Dios no somos desconocidos, o nu╠ümeros. Somos rostros y corazones, conocidos uno a uno, por nombre”.

 

“En los salmos, el creyente encuentra una respuesta. E╠ül sabe que, incluso si todas las puertas humanas estuvieran cerradas, la puerta de Dios esta╠ü abierta. Si incluso todo el mundo hubiera emitido un veredicto de condena, en Dios hay salvacio╠ün”, advirtió.

 

En este sentido, el Santo Padre indicó que a veces en la oración basta saber que “el Señor escucha” porque “no siempre los problemas se resuelven. Quien reza no es un iluso: sabe que muchas cuestiones de la vida de aqui╠ü abajo se quedan sin resolver, sin salida; el sufrimiento nos acompan╠âara╠ü y, superada la batalla, habra╠ü otras que nos esperan. Pero, si somos escuchados, todo se vuelve ma╠üs soportable”.

 

“Lo peor que puede suceder es sufrir en el abandono, sin ser recordados. De esto nos salva la oracio╠ün. Porque puede suceder, y tambie╠ün a menudo, que no entendamos los disen╠âos de Dios. Pero nuestros gritos no se estancan aqui╠ü abajo: suben hasta E╠ül, el Señor, que tiene corazo╠ün de Padre, y que llora E╠ül mismo por cada hijo e hija que sufre y que muere”.

 

Finalmente, el Papa confió “a mí me hace bien en los momentos difíciles pensar a Jesús llorando, cuando lloró mirando a Jerusalén, cuando lloró ante la tumba de Lázaro, Dios ha llorado por mí, Dios llora, llora por nuestros dolores, Dios ha querido hacerse hombre, decía un escritor espiritual, para poder llorar, pensar que Jesús llora conmigo en el dolor es una consolación, nos ayuda a ir hacia adelante”.

 

“Si nos quedamos en la relacio╠ün con E╠ül, la vida no nos ahorra los sufrimientos, pero se abre un gran horizonte de bien y se encamina hacia su realizacio╠ün. Ánimo y adelante con la oración, Jesús siempre está al lado de nosotros”, concluyó el Papa.

 

FUENTE: ACI PRENSA

 

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