Miércoles, 21 de Febrero del 2024
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3º Domingo de Pascua, ciclo B: 15 de abril del 2018
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MIREN MIS MANOS Y MIS PIES

   El mensaje de este domingo es Jesús Resucitado que nos da Vida:

anunciando el Reinado de Dios… y compartiendo el pan de cada día.

   Como Profeta caminante pone en práctica lo que dice Isaías (52,7):

Es hermoso el caminar de los que traen buenas noticias (Rom 10,15).

   Como Profeta compasivo nos pregunta: ¿Tienen algo que comer?

 

Miren mis pies

   Siguiendo la obra de Lucas (escrito alrededor del año 80),

meditemos en los siguientes textos sobre Jesús, Profeta ambulante.

   Jesús va a Jerusalén

*A los doce años, en el templo de Jerusalén, Jesús dice estas palabras:

Debo de ocuparme en los asuntos de mi Padre (Lc 2,41-52).

Más tarde, las autoridades religiosas de Jerusalén decidirán matarlo.

   De las orillas del río Jordán al desierto

*El Hijo predilecto del Padre se bautiza con el pueblo (Lc 3,21ss),

*Luego, lleno del Espíritu Santo se deja llevar al desierto (Lc 4,1-13).

   Del desierto a la región de Galilea

*Después, impulsado por el Espíritu Santo, Jesús vuelve a Galilea…

Enseña en la sinagoga de cada lugar, y todos le respetan (Lc 4,14s). 

   En Galilea camina por pueblos y ciudades

*Jesús recorre pueblos y ciudades anunciando el Reinado de Dios.

Le acompañan los doce apóstoles y varias mujeres (Lc 8,1-3). 

   De Galilea a Jerusalén

*Cuando se acercaba el tiempo en que sería llevado al cielo,

Jesús emprende decidido el camino a Jerusalén (Lc 9,51 -- 19,28). 

   Camino al Calvario

*A las mujeres que lloran y se lamentan, Jesús les mira y les dice:

No lloren por mí sino por ustedes mismas y por sus hijos (Lc 23,26ss). 

   Camino a Betania

*En Betania, Jesús alza las manos… bendice a sus discípulos…

 se aparta de ellos… y es llevado al cielo (Lc 24,50s). 

Miren mis manos

   Jesús, después de mostrar a los discípulos sus manos y pies,

les pide algo para comer. Ellos le ofrecen un trozo de pescado asado.

Para Jesús la comida es signo de: acogida… reconciliación… vida…

Reflexionemos en las diez comidas de Jesús, según el texto de Lucas.

   La multiplicación de los panes

*Sus discípulos, en vez de compartir el pan que tienen, dicen a Jesús:

Despide a la gente. Pero Jesús les responde: Denles ustedes de comer;

luego, toma los panes y pescados, los bendice y los parte (Lc 9,10ss).

   Jesús come con publicanos y pecadores

*A los escribas y fariseos que le critican por comer con pecadores,

Jesús les dice: Yo no he venido a llamar a los justos,

sino a los pecadores, para que se conviertan (Lc 5,27-32).

*Todos los recaudadores de impuestos para Roma y los pecadores

se acercan a Jesús, para oír sus enseñanzas.

Los fariseos y los maestros de la ley le critican diciendo:

Éste acoge a pecadores y come con ellos (Lc 15,1-32).

*En Jericó, todos comienzan a criticar a Jesús, diciendo:

Se ha ido a alojarse en casa de un pecador (Lc 19,1-10).

   Jesús come con fariseos

*En la casa del fariseo Simón, Jesús perdona a una mujer pecadora:

¿Ves a esta mujer?... Sus numerosos pecados se le han perdonado,

por el inmenso amor que ha demostrado (Lc 7,36-50).

*El fariseo se extraña al ver que Jesús no se lava antes de comer.

Pero Jesús le dice: Ustedes, fariseos, limpian por fuera vasos y platos,

pero el interior de ustedes está lleno de robo y maldad (Lc 7,37-54).

*Cuando des un banquete invita a pobres, inválidos, cojos y ciegos;

y tú serás feliz, porque ellos no te pueden pagar (Lc 14,1-14).

   Jesús come con sus discípulos

*Cuando llegó la hora, Jesús se sienta a la mesa con sus discípulos

y les dice: ¡Cuánto he deseado comer con ustedes esta cena Pascual!

Toma el pan en sus manos...Lo mismo hace con la copa  (Lc 22,14ss).

*Mientras dos discípulos van a Emaús, Jesús camina con ellos…

les explica la Escritura… y, como ya era tarde, se queda con ellos…

Los dos, reconocen a Jesús Resucitado al partir el pan (Lc 24,13ss).

*Cuando Jesús nos pregunta: ¿Tienen aquí algo que comer?,

ojalá tengamos siempre: un trozo de pescado asado (Lc 24,42);

para compartirlo con las personas que tienen hambre.  J. Castillo A.

 

TESTIGOS

   Lucas describe el encuentro del Resucitado con sus discípulos como una experiencia fundante. El deseo de Jesús es claro. Su tarea no ha terminado en la cruz. Resucitado por Dios después de su ejecución, toma contacto con los suyos para poner en marcha un movimiento de “testigos” capaces de contagiar a todos los pueblos su Buena Noticia: Vosotros sois mis testigos.

   No es fácil convertir en testigos a aquellos hombres hundidos en el desconcierto y el miedo. A lo largo de toda la escena, los discípulos permanecen callados, en silencio total. El narrador solo describe su mundo interior: están llenos de terror; solo sienten turbación e incredulidad; todo aquello les parece demasiado hermoso para ser verdad.

   Es Jesús quien va a regenerar su fe. Lo más importante es que no se sientan solos. Lo han de sentir lleno de vida en medio de ellos. Estas son las primeras palabras que han de escuchar del Resucitado: Paz a vosotros... ¿Por qué surgen dudas en vuestro interior?

   Cuando olvidamos la presencia viva de Jesús en medio de nosotros; cuando lo hacemos opaco e invisible con nuestros protagonismos y conflictos; cuando la tristeza nos impide sentir todo menos su paz; cuando nos contagiamos unos a otros pesimismo e incredulidad... estamos pecando contra el Resucitado. No es posible una Iglesia de testigos.

   Para despertar su fe, Jesús no les pide que miren su rostro, sino sus manos y sus pies. Que vean sus heridas de crucificado. Que tengan siempre ante sus ojos su amor entregado hasta la muerte. No es un fantasma: Soy yo en persona. El mismo que han conocido y amado por los caminos de Galilea.

   Siempre que pretendemos fundamentar la fe en el Resucitado con nuestras elucubraciones, lo convertimos en un fantasma. Para encontrarnos con Él, hemos de recorrer el relato de los evangelios: descubrir esas manos que bendecían a los enfermos y acariciaban a los niños, esos pies cansados de caminar al encuentro de los más olvidados; descubrir sus heridas y su pasión. Es ese Jesús el que ahora vive resucitado por el Padre.

   A pesar de verlos llenos de miedo y de dudas, Jesús confía en sus discípulos. Él mismo les enviará el Espíritu que los sostendrá. Por eso les encomienda que prolonguen su presencia en el mundo: Vosotros sois testigos de esto. No han de enseñar doctrinas sublimes, sino contagiar su experiencia. No han de predicar grandes teorías sobre Cristo sino irradiar su Espíritu. Han de hacerlo creíble con la vida, no solo con palabras. Este es siempre el verdadero problema de la Iglesia: la falta de testigos.

José Antonio Pagola (2012)

 

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