Miércoles, 28 de Febrero del 2024
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Ascensión del Señor, ciclo B: 13 de mayo del 2018
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ANUNCIEN LA BUENA NOTICIA DEL REINO

   El texto de Marcos (16,9-20) fue añadido a mediados del siglo II,

y la Ascensión de Jesús que celebramos hoy, se remonta al siglo IV.

   El relato de la Ascensión no debemos tomarlo al pie de la letra.

Como todo texto bíblico, trata de comunicar un mensaje religioso…

y marca un momento decisivo en la vida de Jesús y de sus discípulos.

  

La persona de Jesús es Buena Noticia

   Recordemos que el evangelista Marcos empieza su texto, diciendo:

Comienza la Buena Noticia (Evangelio) de Jesucristo, Hijo de Dios.

Luego narra el bautismo de Jesús…y el inicio de su misión en Galilea,

donde anuncia a la gente: Conviértanse y crean en la Buena Noticia.

   Buena Noticia es el mismo Jesús que no solo enseña con autoridad,

sino que sana a los enfermos… da de comer a los hambrientos…

alaba la fe de los paganos… acaricia y bendice a los niños…

en una palabra, despierta esperanza entre los pobres marginados.

   Mientras la gente sencilla alaba a Dios por las obras de Jesús,

las autoridades políticas y religiosas buscan matarlo (Mc 3,6).

¿Sus enseñanzas y obras tendrán continuidad o pasarán al olvido?

   Al respecto, refiriéndose a su Ascensión, Jesús dice a sus discípulos:

Les digo la verdad, es mejor para ustedes que yo me vaya.

Si no me voy, no vendrá a ustedes el Defensor (el Espíritu Santo),

pero si me voy, yo lo enviaré a ustedes (Jn 16,5-7).

   Es normal que su ausencia causa tristeza entre sus seguidores,

pero solo así, ellos anunciarán el Evangelio…sobre todo a los pobres.

Esto vale para nosotros, como dice Francisco (Bula MV, 11 abr 2015):

Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo,

las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad…

Nuestras manos estrechen sus manos, y acerquémoslos a nosotros

para que sientan el calor de nuestra presencia, amistad y fraternidad.

Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera

de la indiferencia que suele… esconder la hipocresía y el egoísmo

El que cree y se bautice se salvará

   Actualmente, hay creyentes que viven su fe de una manera infantil,

pues, al no actuar en conciencia ni ejercer su propia libertad,

esperan que la autoridad religiosa les diga lo que deben creer y hacer.

   Al respecto, reflexionemos en el siguiente texto del Vaticano II:

Dios tiene en cuenta la dignidad del ser humano  que Él mismo creó,

y que debe regirse por su propia determinación y usar de libertad

Cristo atrajo e invitó pacientemente a sus discípulos.

Cierto que apoyó y confirmó con milagros su predicación,

para suscitar y afianzar la fe de sus oyentes; pero no para forzarlos…

Dio testimonio de la verdad, pero no la quiso imponer por la fuerza.

Pues su Reino no se defiende con la violencia,

sino que se establece dando testimonio de la verdad

La Iglesia reconoce y promueve la libertad religiosa,

como (don) conforme a la dignidad humana y a la revelación de Dios. 

(Declaración sobre la Libertad Religiosa, DH, nº 11-12).   

 

Los discípulos y discípulas anuncian la Buena Noticia

   Para que esta Buena Noticia del Reino llegue a toda la humanidad,

Jesús busca seguidores que se identifiquen con su proyecto (Mc 3).

   Entre estos seguidores hay también un grupo de mujeres:

Ellas, cuando Jesús estaba en Galilea, le habían seguido y servido;

y otras muchas que habían subido con Él a Jerusalén (Mc 15,41).

   A tres de ellas -María Magdalena, María de Santiago y Salomé-

un joven vestido con un hábito blanco les anuncia esta Buena Noticia:

No tengan miedo. Ustedes buscan a Jesús Nazareno, el crucificado.

No está aquí, resucitó… Vayan y digan a sus discípulos y a Pedro:

que irá delante de ellos a Galilea. Allí lo verán (Mc 16,5-7).

   Con la Ascensión se abre un tiempo nuevo para sus seguidores/as:

*Pedro y Juan proclaman la resurrección de Jesús y son arrestados.

*El diácono Esteban lleno -del Espíritu Santo- habla con sabiduría,

  sin embargo, es calumniado y muere apedreado fuera de la ciudad.

*En Samaría, el diácono Felipe sana a enfermos y anuncia a Jesús.

*En Antioquía, el Espíritu Santo y la comunidad cristiana

  separan a Pablo y Bernabé, para una misión entre los paganos.

*La diaconisa Febe goza de autoridad en la comunidad de Sencreas.

*En Corinto, la comunidad se reúne en casa de Aquila y Prisca 

   Santa María, madre de Jesús, ruega por nuestras madres.  JCA

 

NUEVO COMIENZO

   Los evangelistas describen con diferentes lenguajes la misión que Jesús confía a sus seguidores. Según Mateo, han de “hacer discípulos” que aprendan a vivir como Él les ha enseñado. Según Lucas, han de ser “testigos” de lo que han vivido junto Él. Marcos lo resume todo diciendo que han de proclamar el Evangelio a toda la creación.

   Quienes se acercan hoy a una comunidad cristiana no se encuentran directamente con el Evangelio. Lo que perciben es el funcionamiento de una religión envejecida, con graves signos de crisis. No pueden identificar con claridad en el interior de esa religión la Buena Noticia proveniente del impacto provocado por Jesús hace veinte siglos.

   Por otra parte, muchos cristianos no conocen directamente el Evangelio. Todo lo que saben de Jesús y su mensaje es lo que pueden reconstruir de manera parcial y fragmentaria escuchando a catequistas y predicadores. Viven su religión privados del contacto personal con el Evangelio.

   ¿Cómo podrán proclamarlo si no lo conocen en sus propias comunidades? El Concilio Vaticano II ha recordado algo demasiado olvidado en estos momentos: El Evangelio es, en todos los tiempos, el principio de toda su vida para la Iglesia. Ha llegado el momento de entender y configurar la comunidad cristiana como un lugar donde lo primero es acoger el Evangelio de Jesús.

   Nada puede regenerar el tejido en crisis de nuestras comunidades  como la fuerza del Evangelio. Solo la experiencia directa e inmediata del Evangelio puede revitalizar a la Iglesia. Dentro de unos años, cuando la crisis nos obligue a centrarnos solo en lo esencial, veremos con claridad que nada es más importante hoy para los cristianos que reunirnos a leer, escuchar y compartir juntos los relatos evangélicos.

   Lo primero es creer en la fuerza regeneradora del Evangelio. Los relatos evangélicos enseñan a vivir la fe, no por obligación sino por atracción. Hacen vivir la vida cristiana, no como deber sino como irradiación y contagio. Es posible introducir ya en las parroquias una dinámica nueva. Reunidos en pequeños grupos, en contacto con el Evangelio, iremos recuperando nuestra verdadera identidad de seguidores de Jesús.

   Hemos de volver al Evangelio como nuevo comienzo. Ya no sirve cualquier programa o estrategia pastoral. Dentro de unos años, escuchar juntos el Evangelio de Jesús no será una actividad más entre otras, sino la matriz desde la que comenzará la regeneración de la fe cristiana en las pequeñas comunidades dispersas en medio de una sociedad secularizada.                              

José Antonio Pagola (2012)

 

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