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MUJER… VIUDA… POBRE…
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¡Cuidado con los maestros de la ley!


Domingo XXXII, Tiempo Ordinario, ciclo B: 11 noviembre 2012


Cuando Jesús comenzó a enseñar en la sinagoga de Cafarnaún, la gente se admiraba de su enseñanza, porque lo hacía con autoridad y no como los maestros de la ley (Mc 1,22).

Estos maestros de la ley, llamados también escribas, doctores, letrados; eran especialistas en el conocimiento y aplicación de la Ley de Dios.

Sin embargo -salvo raras excepciones- ellos y los fariseos eran hipócritas porque enseñaban una cosa y hacían otra (Mt 23,1-3). 

Pues bien, Jesús estando en Jerusalén denuncia una vez más a los maestros de la ley por ser: arrogantes, corruptos, estafadores…

-Ellos andan con lujosos vestidos para diferenciarse de los demás.

-Buscan los saludos para ser reconocidos como superiores.

-Ocupan los primeros asientos en la sinagoga para ser visto por todos.

-Con su presencia en banquetes, aprueban las injusticias de los ricos.

-Y el peor delito que cometen es despojar de sus bienes

  a las viudas pobres, y para disimularlo hacen largas oraciones.

Ellos recibirán una sentencia más severa, dice Jesús.

Al respecto, recordemos lo siguiente: Quien obtiene ilegítimamente

un lucro con el estipendio de la Misa, deber ser castigado

con una censura o con otra pena justa (CIC, n.1385, cf. n.947).

 

Muchos ricos dan de lo que les sobra

 

Hace veinte siglos, el emperador romano y sus legiones controlaban

el mundo entonces conocido, incluyendo el pequeño país de Palestina.

En Palestina, además, los terratenientes explotaban a los campesinos;

y los funcionarios de la religión -que tenían un corazón de piedra-

vivían ajenos al sufrimiento de su propia gente.

En Jerusalén, Jesús está sentado frente a las alcancías del templo

y observa cómo muchos ricos dan abundantes limosnas,

pero -como siempre- dan de lo que les sobra. Hoy sucede igual…

*¿Bastará recibir ciertas donaciones con los ojos vendados y decir:

no interesa de donde viene, lo que importa es cómo las invertimos?

*¿Se justifica amontonar riquezas para dar después lo que chorrea?:

Hoy vengo a decir que el chorreo (económico) ya es una realidad,

ya comienza a llegar a los bolsillos de la gente (28 julio 2005).

*¿Qué juicio merecen los empresarios que sobornan con una mano,

para obtener ganancias millonarias con la otra?:

A una empresa petrolera o empresa minera le resulta más barato

sobornar al gobierno -pagarle a alguien del gobierno un millón

de dólares- que pagar el valor total del recurso natural

-miles de millones de dólares-. De modo que, dándole dinero

a un empleado del gobierno, con frecuencia de bajos ingresos,

la empresa puede ahorrar cientos de millones de dólares.

Si la responsabilidad del presidente ejecutivo de una empresa

-frente a sus accionistas- es maximizar las ganancias,

su obligación es hacer eso (Joseph Stiglitz. Lima, 18 dic. 2007).

Ante estas ‘costumbres perversas’ meditemos en el siguiente texto:

¡Oigan esto ustedes los ricos! ¡Lloren y griten por las desgracias

que van a sufrir! Sus riquezas están podridas, sus ropas apolilladas,

su plata y su oro oxidados… (Santiago 5,1-6).

 


Esta pobre viuda ha dado todo lo que tenía

 

Una persona triplemente marginada por ser: mujer… viuda… y pobre,

se acerca a una de las trece alcancías y da dos monedas de poco valor.

Jesús, muy conmovido, llama a sus discípulos para que aprendan algo

que solo nos pueden enseñar las personas pobres, nadie más:

Les aseguro que esta pobre viuda ha dado más que todos los demás.

Cuando el pobre nada tiene y aún reparte,

cuando un hombre pasa sed y agua nos da,

cuando el débil a su hermano fortalece:

Va Dios mismo en nuestro mismo caminar…

La viuda pobre ha dado al templo todo lo que tenía para vivir.

¿Y el templo y los funcionarios del culto, qué dan y qué hacen por

los preferidos de Dios: los forasteros, huérfanos y viudas? (Jer 7,1-7).

Si no se convierten, ese templo y religión serán destruidos (Mc 13,2).

La verdadera religión consiste en cuidar a los huérfanos y viudas,

y no mancharse con la corrupción de este mundo (Stgo 1,27).    J.C.A

 

 


LO MEJOR DE LA IGLESIA

El contraste entre las dos escenas no puede ser más fuerte. En la primera, Jesús pone a la gente en guardia frente a los dirigentes religiosos: ¡Cuidado con los letrados!, su comportamiento puede hacer mucho daño. En la segunda, llama a sus discípulos para que tomen nota del gesto de una viuda pobre: la gente sencilla les podrá enseñar a vivir el Evangelio.

Es sorprendente el lenguaje duro y certero que emplea Jesús para desenmascarar la falsa religiosidad de los escribas. No puede soportar su vanidad y su afán de ostentación. Buscan vestir de modo especial y ser saludados con reverencia para sobresalir sobre los demás, imponerse y dominar.

La religión les sirve para alimentar fatuidad. Hacen ‘largos rezos’ para impresionar. No crean comunidad, pues se colocan por encima de todos. En el fondo, solo piensan en sí mismos. Viven aprovechándose de las personas débiles a las que deberían servir.  Marcos no recoge las palabras de Jesús para condenar a los escribas que había en el Templo de Jerusalén antes de su destrucción, sino para poner en guardia a las comunidades cristianas para las que escribe. Los dirigentes religiosos han de ser servidores de la comunidad. Nada más. Si lo olvidan, son un peligro para todos. Hay que reaccionar para que no hagan daño.

En la segunda escena, Jesús está sentado enfrente del arca de las ofrendas. Muchos ricos van echando cantidades importantes: son los que sostienen el Templo. De pronto se acerca una mujer. Jesús observa que echa dos moneditas de cobre. Es una viuda pobre, maltratada por la vida, sola y sin recursos. Probablemente vive mendigando junto al Templo.

Conmovido, Jesús llama rápidamente a sus discípulos. No han de olvidar el gesto de esta mujer, pues, aunque está pasando necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir. Mientras los letrados viven aprovechándose de la religión, esta mujer se desprende de todo por los demás, confiando totalmente en Dios.

Su gesto nos descubre el corazón de la verdadera religión: confianza grande en Dios, gratuidad sorprendente, generosidad y amor solidario, sencillez y verdad. No conocemos el nombre de esta mujer ni su rostro. Solo sabemos que Jesús vio en ella un modelo para los futuros dirigentes de su Iglesia.

También hoy, tantas mujeres y hombres de fe sencilla y corazón generoso son lo mejor que tenemos en la Iglesia. No escriben libros ni pronuncian sermones, pero son los que mantienen vivo entre nosotros el Evangelio de Jesús. De ellos hemos de aprender los presbíteros y obispos.                               José Antonio Pagola (2012)

CONTRASTE

El contraste entre las dos escenas es total. En la primera, Jesús pone a la gente en guardia frente a los escribas del templo. Su religión es falsa: la utilizan para buscar su propia gloria y explotar a los más débiles. No hay que admirarlos ni seguir su ejemplo. En la segunda, Jesús observa el gesto de una pobre viuda y llama a sus discípulos. De esta mujer pueden aprender algo que nunca les enseñarán los escribas: una fe total en Dios y una generosidad sin límites.

La crítica de Jesús a los escribas es dura. En vez de orientar al pueblo hacia Dios buscando su gloria, atraen la atención de la gente hacia sí mismos buscando su propio honor. Les gusta pasearse con amplios ropajes buscando saludos y reverencias de la gente. En la liturgia de las sinagogas y en los banquetes buscan los asientos de honor y los primeros puestos.

Pero hay algo que, sin duda, le duele a Jesús más que este comportamiento fatuo y pueril de ser contemplados, saludados y reverenciados. Mientras aparentan una piedad profunda en sus largos rezos en público, se aprovechan de su prestigio religioso para vivir a costa de las viudas, los seres más débiles e indefensos de Israel según la tradición bíblica.

Precisamente, una de estas viudas va a poner en evidencia la religión corrupta de estos dirigentes religiosos. Su gesto ha pasado desapercibido a todos, pero no a Jesús. La pobre mujer solo ha echado en el arca de las ofrendas dos pequeñas monedas, pero Jesús llama enseguida a sus discípulos, pues difícilmente encontrarán en el ambiente del templo un corazón más religioso y más solidario con los necesitados.

Esta viuda no anda buscando honores ni prestigio alguno, actúa de manera callada y humilde. No piensa en explotar a nadie, al contrario, da todo lo que tiene, porque otros lo pueden necesitar. Según Jesús, ha dado más que nadie, pues no da lo que le sobra, sino todo lo que tiene para vivir.

No nos equivoquemos. Estas personas sencillas, pero de corazón grande y generoso, que saben amar sin reservas, son lo mejor que tenemos en la Iglesia. Ellas son las que las que mantienen vivo el Espíritu de Jesús en medio de otras actitudes religiosas falsas e interesadas, las que creen de verdad en Dios, las que hacen el mundo más humano. De estas personas hemos de aprender a seguir a Jesús. Son las que más se le parecen.                                J. A. Pagola (2009)

 



 

 

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