Miércoles, 28 de Febrero del 2024
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UN MUNDO NUEVO ES POSIBLE
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El que se mantiene firme, se salvará

 

Domingo XXXIII, Tiempo Ordinario, ciclo B: 18 noviembre 2012

 

Dn 12,1-3   -   Heb 10,11-18   -   Mc 13,24-32

 

 

Jesús, por anunciar el Reino de Dios y su justicia fue perseguido,

por las autoridades políticas y religiosas, hasta morir crucificado.

Sus discípulos tendrán que recorrer el mismo camino,

pues ellos no están por encima de su Maestro… (Mt 10,24-25).

Ahora bien, según el capítulo 13 del Evangelio de Marcos,

los primeros cristianos por anunciar las enseñanzas y obras de Jesús,

tuvieron serios problemas: externos e internos a la misma comunidad.

*Con relación al imperio romano: muchos cristianos eran llevados

ante los gobernadores y reyes para dar testimonio de su fe;

además, sus casas y propiedades eran allanados.

*Con relación a los judíos: eran interrogados en sus tribunales

y también eran azotados en las sinagogas.

En una palabra, los cristianos eran odiados por causa de Jesús.

*Uno de los problemas que había al interior de la misma comunidad

eran los falsos líderes y los falsos discípulos.

*En medio de estas tribulaciones los cristianos se mantenían firmes,

porque el Espíritu Santo estaba y hablaba en ellos y, además,

la presencia gloriosa del Hijo del Hombre los acompañaba.

Teniendo presente el testimonio de estos hermanos mayores en la fe,

siglos más tarde San Juan Crisóstomo (350-407) dirá lo siguiente:

Muchas son las olas que nos ponen en peligro y una gran tempestad

nos amenaza. Sin embargo, no tememos ser sumergidos

porque permanecemos de pie sobre la roca…

Díganme, ¿qué podemos temer? -¿La muerte?

Para mí, la vida es Cristo y una ganancia el morir.

-¿El destierro? Del Señor es la tierra y cuanto la llena.

-¿La confiscación de los bienes? Sin nada venimos al mundo

y sin nada nos iremos (Homilía antes de partir al exilio).

 

Verán al Hijo del Hombre

Después de haber ingresado a Jerusalén, Jesús va al templo,

donde expulsa a los comerciantes y cambistas, pues aquel templo

ya no es un lugar de oración y de encuentro con el Padre Bueno,

sino que se ha convertido en una cueva de ladrones.

Más tarde, llama la atención de sus discípulos sobre la hipocresía

de los maestros de la ley que devoran los bienes de las viudas,

con el pretexto de hacer largas oraciones. En este contexto,

refiriéndose a ese templo y a las ceremonias que allí se realizaban,

Jesús dijo: No quedará piedra sobre piedra, todo será destruido.

Esta destrucción es el inicio de un mundo nuevo donde habrá justicia.

En adelante, los cristianos anunciarán con el testimonio de sus vidas,

la Buena Noticia de Jesús: Hijo de DiosHijo del Hombre

Y, justamente, en el Evangelio de hoy leemos la siguiente frase:

Verán llegar al Hijo del Hombre… reunirá a sus elegidos...

Hijo del Hombre significa que Jesús es verdadero ser humano.

Este título es utilizado por Jesús en muchas ocasiones y solo por Él.

*Estando en Cafarnaún, le traen a un paralítico. Jesús, al ver la fe de

ellos, dice al paralítico: Hijo, tus pecados quedan perdonados.

Y como los maestros de la ley se ponen a murmurar, Jesús les dice:

El Hijo del Hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados...

*A los fariseos, observantes del descanso del sábado, Jesús les dice:

El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado.

Por esto, el Hijo del Hombre es también Señor del sábado.

*Al anunciar por tercera vez su pasión, muerte y resurrección,

Jesús dice a sus discípulos: El Hijo del Hombre será entregado

a los sumos sacerdotes y a los maestros de la ley,

le condenarán a muerte y le entregarán a los paganos.

Se burlarán de Él, le escupirán, le azotarán y le darán muerte;

pero tres días después resucitará.

Pues bien, desde el momento que Dios viene a nosotros en la persona

de Jesús: Hijo de Dios e Hijo del Hombre; desde entonces,

el Hijo del Hombre, presente en sus hermanos pobres (Mt 25,31-46),

es el camino que nos conduce a Dios, Padre misericordioso.

Con mucha razón, San Ireneo (130-200) dijo lo siguiente:

La gloria de Dios consiste en que el hombre viva.           J. Castillo A

 


NADIE SABE EL DÍA

El mejor conocimiento del lenguaje apocalíptico, construido de imágenes y recursos simbólicos para hablar del fin del mundo, nos permite hoy escuchar el mensaje esperanzador de Jesús, sin caer en la tentación de sembrar angustia y terror en las conciencias.

Un día la historia apasionante del ser humano sobre la tierra llegará a su final. Esta es la convicción firme de Jesús. Esta es también la previsión de la ciencia actual. El mundo no es eterno. Esta vida terminará. ¿Qué va a ser de nuestras luchas y trabajos, de nuestros esfuerzos y aspiraciones.

Jesús habla con sobriedad. No quiere alimentar ninguna curiosidad morbosa. Corta de raíz cualquier intento de especular con cálculos, fechas o plazos. Nadie sabe el día o la hora..., sólo el Padre. Nada de psicosis ante el final. El mundo está en buenas manos. No caminamos hacia el caos. Podemos confiar en Dios, nuestro Creador y Padre.

Desde esta confianza total, Jesús expone su esperanza: la creación actual terminará, pero será para dejar paso a una nueva creación, que tendrá por centro a Cristo resucitado. ¿Es posible creer algo tan grandioso? ¿Podemos hablar así antes de que nada haya ocurrido?

Jesús recurre a imágenes que todos pueden entender. Un día el sol y la luna que hoy iluminan la tierra y hacen posible la vida, se apagarán. El mundo quedará a oscuras. ¿Se apagará también la historia de la Humanidad? ¿Terminarán así nuestras esperanzas?

Según la versión de Marcos, en medio de esa noche se podrá ver al Hijo del Hombre, es decir, a Cristo resucitado que vendrá con gran poder y gloria. Su luz salvadora lo iluminará todo. Él será el centro de un mundo nuevo, el principio de una humanidad renovada para siempre.

Jesús sabe que no es fácil creer en sus palabras. ¿Cómo puede probar que las cosas sucederán así? Con una sencillez sorprendente, invita a vivir esta vida como una primavera. Todos conocen la experiencia: la vida que parecía muerta durante el invierno comienza a despertar; en las ramas de la higuera brotan de nuevo pequeñas hojas. Todos saben que el verano está cerca.

Esta vida que ahora conocemos es como la primavera. Todavía no es posible cosechar. No podemos obtener logros definitivos. Pero hay pequeños signos de que la vida está en gestación. Nuestros esfuerzos por un mundo mejor no se perderán. Nadie sabe el día, pero Jesús vendrá. Con su venida se desvelará el misterio último de la realidad que los creyentes llamamos Dios.

José Antonio Pagola (2012)

CONVICCIONES CRISTIANAS

Poco a poco iban muriendo los discípulos que habían conocido a Jesús. Los que quedaban, creían en Él sin haberlo visto. Celebraban su presencia invisible en la eucaristía, pero, ¿cuándo verían su rostro lleno de vida? ¿Cuándo se cumpliría su deseo de encontrarse con Él para siempre?

Seguían recordando con fe y con amor las palabras de Jesús. Era su alimento en aquellos tiempos difíciles de persecución. Pero, ¿cuándo podrían comprobar la verdad que encerraban? ¿No se irían olvidando poco a poco? Pasaban los años y no llegaba el Día final tan esperado, ¿qué podían pensar?

El discurso apocalíptico que encontramos en Marcos quiere recordar algunas convicciones que han de alimentar su esperanza. No lo hemos de entender en sentido literal, sino tratando de descubrir la fe contenida en esas imágenes y símbolos que hoy nos resultan tan extraños.

Primera convicción: La historia apasionante de la humanidad llegará un día a su fin. El ‘sol’ que señala la sucesión de los años se apagará. La ‘luna’ que marca el ritmo de los meses, ya no brillará. No habrá días y noches, no habrá tiempo. Además, las estrellas caerán del cielo, la distancia entre el cielo y la tierra se borrará, ya no habrá espacio. Esta vida no es para siempre. Un día llegará la Vida definitiva, sin espacio ni tiempo. Viviremos en el Misterio de Dios.

Segunda convicción: Jesús volverá y sus seguidores podrán ver por fin su rostro deseado: verán venir al Hijo del Hombre. El sol, la luna y los astros se apagarán, pero el mundo no se quedará sin luz. Será Jesús quien lo iluminará para siempre poniendo verdad, justicia y paz en la historia humana, tan esclava hoy de abusos, injusticias y mentiras.

Tercera convicción: Jesús traerá consigo la salvación de Dios. Llega con el poder grande y salvador del Padre. No se presenta con aspecto amenazador. El evangelista evita hablar aquí de juicios y condenas. Jesús viene a reunir a sus elegidos, los que esperan con fe su salvación.

Cuarta convicción: Las palabras de Jesús ‘no pasarán’. No perderán su fuerza salvadora. Han de de seguir alimentando la esperanza de sus seguidores y el aliento de los pobres. No caminamos hacia la nada y el vacío. Jesús nos saldrá al encuentro. Nos espera el abrazo con Dios, el Padre bueno.                            J. A. Pagola (2009)



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